Una precaria tregua con un grupo de campesinos opositores, que había saboteado un gasoducto, permitió anoche al gobierno de Carlos Mesa retomar el envío de gas a nuestro país. El dato preocupa, dado que la proliferación de protestas en toda Bolivia a sólo tres días del crucial referendo por la nacionalización de los hidrocarburos pone en peligro la principal fuente de combustible con la que la Argentina está paliando su crisis energética.
La variedad de los reclamos quedó evidenciada cuando pobladores que exigían la construcción de infraestructura vial en la comarca Santa Rosa, situada a unos 150 kilómetros de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, Los manifestantes levantaron la medida por la tarde, aunque provisoriamente. «Nosotros como personas civilizadas, sabemos el daño que le estábamos ocasionando al país y hemos visto con preocupación cómo nos hablaron (las autoridades). Entonces las válvulas han sido abiertas nuevamente», confirmó el vocero de los rebeldes a una radio. La condición de los manifestantes es que se firme hoy un convenio definitivo. De lo contrario, « automáticamente volveremos a tomar las acciones contra las empresas petroleras», dijo el dirigente
Desde un comienzo, los sectores radicalizados de Bolivia, encabezados por el dirigente aimara y legislador ultraizquierdista
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