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Y, segundo, ante la pregunta de qué pasaría si los BONEX no son aceptados para sancionarse la ley, deslizar sin ponerse colorado: «... y bueno, habrá que abrir los bancos y será lo que Dios quiera». En esa frase se encierra todo, desde el desborde habitual, hasta el abismo completo, el enfrentamiento, la lucha cruel y mucha, para ver el que se hace dueño de la caja. Que ya la están incentivando los jueces, increíbles, que nos supimos conseguir... liberando cuantiosas sumas a unos, dejando en el corral a otros, propiciando verdaderos asaltos a los dineros bancarios bajo el lema gaucho de: «los asustaos que se queden y los otros que me sigan...». Un país de unos contra otros, ya en toda su expresión, y el Estado... contra todos. Ponerle fin a la pesadilla es la acción que más operadores puede juntar en su plaza, hasta pagando sobreprecio con tal de hacerse de la única carta que sirve para enfrentar el futuro. O llega el punto de dejar de caer y saberse que se ha tocado el fondo del pozo (para también saber que lo único que se puede hacer, es comenzar a subir) o nos vamos por la rejilla como esa Jamaica que presentaba ese lunes por la noche, el programa de Lanata por «América»: pero, resulta que allí la pobre población reconocía su buen estándar de vida cuando podían colocar sus zanahorias, bananas, cebollas... Informate más
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