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Ese mismo día del interrogante, el primer día sin el funcionario, el dólar pasó volando por la tranquera de los $ 3,80. Las apuestas, en caso de levantarlas, bien podrían favorecer la segunda de las hipótesis, un Blejer que se fue a los botes sin mirar hacia atrás. También en esa misma tapa de nuestro diario, otro título dejaba picando la cruel instancia: «Ultimo intento de Lavagna, para acordar con FMI»... (referido a su visita a los Estados Unidos, jugando tal vez la nueva carta del «contagio» regional y cuando es evidente que la Argentina se sube a cualquier colectivo, con tal de lograr algún dinero). Nuestros gobernantes -pícaros de la primera hora- es como que desean levantar en armas (financieras) a otros países de la región, para mezclarse entre ellos y no quedar afuera de todo reparto de fichas que desde el Norte pudieran aprobar. «Si les dan a los otros, ¿cómo no nos van a destinar algo para nosotros?». El problema es que, los movimientos son tan evidentes y con un Duhalde saliendo siempre con «peón, cuatro Rey»: que le juegan con los ojos vendados: total, los argentinos marcan la jugada dos horas antes de intentar hacerla. Y eso que intentan y siguen intentando, ya no saben qué agregar a un voto contrario a Cuba, a tropas enviables a Colombia (sin que nadie se los pidiera), a firmas de gobernadores, a leyes modificadas a medida y a pedido, todo por el único precio de «una ayudita, por amor de Dios»... Informate más
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