31 de julio 2002 - 00:00

Cupones bursátiles

Si es lógica y sensata la aparición de un indicador en moneda real, cotejable, que corrija los niveles nominales que ostenta el dueto de mervales en la actualidad, llegaríamos a la cuenta de ¿cuántos?: cinco índices distintos, para seguir el recorrido de un cada vez más delgado circuito accionario local. No está lejos el viernes, donde de $ 33 millones en total, solamente $ 8 millones fueron para las acciones ordinarias. Contra esto, tendríamos el seguimiento por parte del 1) Merval «clásico». 2) Merval argentino. 3) Burcap. 4) Indice Bolsa (remodelado). 5) El Indol. Este último resultaría el único válido, para empalmarlo con series previas a la devaluación. Y ya no venimos de épocas cortitas de estabilidades, con largas zonas de saltos cambiarios, sino que nos pasamos más de una década sabiendo que «un peso = un dólar» y que un indicador en 300 puntos lo era hacia adentro, hacia afuera, local o internacional. Hoy, ya no. Ese Merval que se clavaba en los 355 en la fecha del viernes, resultaba -con diferencia, benigna, de unas monedas-una realidad de indicador 100 puntos (para cotejarlo contra todo lo que se vino, desde la convertibilidad hasta la devaluación). ¿Y los demás? A efectos prácticos, hoy por hoy, cartones pintados. Un modo, también, de hacernos el cuento entre todos de un repunte hasta índices de arriba de los 350 puntos. Entusiasta, pero inservible (como más de un delantero de nuestro fútbol...).

Demasiados índices para tan poco mercado, decíamos ante la aparición del M.AR y que establecía la filosofía de despegarse lo local, de acciones con entera formación externa. Pero, ya con los ADR nos preguntábamos ¿dónde se forman los precios de más de una que están en versión de locales? Desde los comentarios de esta sección hemos tratado de servir al lector al corregir diariamente dos aspectos esenciales: el volumen, desagregado, y sin contar los CEDEAR para observar el movimiento concreto de las acciones ordinarias. Y, también, la realidad de dónde se sitúan los mervales, en dólares, para poder cotejarlo y poseer idea de qué terreno se está pisando.


¿No sería una buena hora para ahorrarse programas de seguimientos y fusionar todo en un sólo índice (en moneda constante) y con un plantel es-table de acciones líderes, seleccionadas y no solamente por volumen?


Seguramente, que no. Nunca es buena hora en nuestro país para realizar aleaciones provechosas (cuando, alguna vez, se meten en alianzas, miren lo que hacen...). Y así veremos indicadores por doquier, hasta que alguna rueda, de un día inesperado, fundemos el último gran índice y que se llame: «Ladiul» (el de: Las Diez Ultimas). En el nuevo desafío para conservar la existencia, que es nuestra máxima aspiración como mercado (¿y como país?), se nos cruzan los desvíos de Wall Street: estafadores poniendo en riesgo el sistema bursátil mundial como tal.

Dejá tu comentario

Te puede interesar