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En los alrededores de la tendencia, el escenario no varió en demasía, aunque aparecieron cuestiones centrales como para preocupar a una inversión en papeles empresarios: si se insiste con el aumento decretado para los sueldos, mientras las tarifas están al caer, los costos locales serán difíciles de poder manejar. El petróleo y la suba internacional también indican que pueden achatarse las economías globales: con perjuicio para los que deben exportar y cobrar en dólares, en un efecto cascada, imposible de mensurar en dos plumazos. Las consecuencias se van desenvolviendo con el correr de los meses, pero implica una trabajosa proyección para que las empresas acierten con su estrategia. Todo junto, impresiona. Tomados por separado, no son temas que se inscriban en la nómina de la gran problemática a resolver, pero incomodan y meten cierto temor en los huesos.
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