Recién estrenado el febrero 2007, la vista recorre la estadística -desde 1990 a la fecha-en procura de refrescar qué clase de período suele resultar para lo bursátil. Como solemos apuntar, no tomamos como elemento valioso en la toma de decisiones el saber qué vino sucediendo antes, porque la Bolsa es siempre un «después». Sin embargo, existe esa fascinante faceta en toda mente bursátil por mirar hacia atrás y buscar alguna señal, que ayude en el camino por delante.
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Y no venimos de una buena experiencia de enero, donde se produjo una zona bajista en un mes que resultaba claramente positivo para las acciones, desde lo estadístico. Habían resultado 12 años con saldos favorables del Merval, por solamente 4 en contra (que ahora subieron a 5). Contundencia que se derrumbó en este 2007 y quizás la señal haya que encontrarla en que pueda resultar un ejercicio pleno de controversias, muy difícil de domar, por momentos con giros súbitos e inexplicables. Y donde lo que era de un modo en el pasado, verlo transformado ahora...
Lo cierto es que febrero no otorga mucha tela para cortar, su estadística es tan cerrada como que tuvo 8 años en índice alcista, por otros 8 en baja. Lo inmediato -de 2006- quedó marcado con más de 4% de retroceso (pero, cuando enero había sido alcista ¡con 16%!). Ahora tiene una base anterior floja, no deberá correr con el riesgo grande de verse atacado por «tomas de utilidad» de un mes previo muy alcista. Al contrario, es como que nuestro mercado todavía no soltó amarras en el año: y, tal vez, sean buenas señales para que febrero pueda colocarnos en carrera. Sin ir muy atrás, en enero de 2005 se había dado un saldo ligeramente en baja -con 0,11 por ciento- y febrero se desató, para rendir con más de 13% en el Merval.
No existe el «tándem» automático en el pasado, hubo varias veces donde enero-febrero se movieron con el mismo signo. Pero también aparecen unos cuantos ejercicios como el mencionado antes y donde enero resultó flojo, en caída, febrero sirvió para enderezar al mercado. Si debemos extraer un jugo, una síntesis de lo que estuvimos revisando, posiblemente lo más alentador para aguardar qué nos deparará el segundo mes: resulte esa pobre entrada en el nuevo año. Que lo despoja de riesgos de tomar utilidades, aunque también dentro de las posibilidades está que ahonde el mal paso. Una figura menos favorable lo hubiera dado una suba importante de enero (aunque todos estarían mucho más contentos ahora).
En la corteza de la economía del país, como en la superficie de los recintos del mundo, enero ha dejado huellas de no estar con convicciones los operadores pesados, las grandes carteras. Un ambiente de cautela envuelve la tendencia. Y ha seguido.