ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

19 de octubre 2007 - 00:00

Cupones bursátiles

ver más
Son poco menos que risibles los esquemas que se arman en el gobierno, cuando le apuntan a una variable que no encaja en sus deseos. Y no hay que ser un erudito en la materia para entender que con el mensaje imperioso enviado al sector bancario, sobre las tasas a cobrar, ellos mismos están alfombrando el camino que ya se venía transitando, como es el de gente desertando del «plazo fijo» y refugiándose en la compra de dólares, o algún otro sustituto. Como en varias otras de las órdenes impartidas, lo más probable es que acaten en un primer momento -para evitar las iras presidenciales-y después todo se vaya diluyendo en la nada (como pasó con los mágicos préstamos para inquilinos).

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Prestar a una tasa muy baja -respecto de la inflación real, que ya casi nadie desconoce-implica tener que corregir también la tasa que se retribuye al colocador. Y si ya había descontento con lo que se venía otorgando, cómo será la reacción frente a un retoque en menos...

Queda la carta más utilizada en estos tiempos de mecanismos artificiales, para hacerles una finta a las leyes del mercado: que se subsidie a los bancos, para evitar el descalce. De todos modos, quedará presente lo otro: ¿qué sucederá si los medios dan cuenta de depositantes desertando y pasado a la divisa? Será una nueva novela corta, de la que podremos saber en poco tiempo.

Uno diría, si estuviéramos en otro tipo de país, de economía más razonable en sus orientaciones, que a la Bolsa le vendría muy bien que fluya dinero « barato» y en estos tiempos donde en el mundo la tendencia es a la inversa. Se sabe que con la condición de tasas bajas, lo bursátil cobra mucho más vigor. Y se estrangula cuando la tónica es el dinero «caro», o la iliquidez.

Pero, como pocos son los que creen en este nuevo intento artificial, los efectos seguramente no darán el resultado que suelen contar los libros de texto.

En la semana se asistió a una rueda de gran depresión de negocios, el martes, con otra donde las cifras subieron a los $ 117 millones. No resultó todo lo feliz que se podría suponer, por cuanto los precios ponderados casi no se movieron. Y las grandes, las más líquidas del mercado, evidenciaron un desequilibrio hacia las ventas antes que a las compras. Habrá que aguardar que se supere la instancia electoral, que así como no crea virulencia a la vista, en lo político se notan incidencias desde el punto de vista económico. Porque se lanzan ideas, medidas, que confluyen en tratar de mantener un escenario sin mayores sobresaltos para la «primera dama». Poco, casi nada, se sabe a la luz pública acerca de qué resultará de gabinete y planes, que acompañen al nuevo gobierno. Ni siquiera si habrá planes, o se seguirá en la improvisación y actuando sobre los efectos. Son cartas a destapar y con tal línea, nunca se sabe.

Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias