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16 de noviembre 2007 - 00:00

Cupones bursátiles

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La rueda del miércoles ya resultó casi una fantasía en el aspecto global de la comunidad de mercados bursátiles. Se veían desplazamientos notorios, otros más atildados, no faltaban las bajas finales -después de un intradiario bueno-y al llegar a pasar revista, como se hace normalmente, para notar un principio de coherencia en el rumbo, todo resultaba un ejercicio inútil, como para decir en aquel momento que cada cual mantenía su juego propio.

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Lo del Merval resultó llamativo, porque también quiso picar en alza -llegando a zona de 1%-para después soportar un asedio vendedor, que obligó a un volumen de los más descollantes dentro del año. Fueron $ 227 millones en acciones, que solamente permitieron retener 0,2% de diferencia en el índice de precios ponderados. Y en el final del comentario del día nos permitimos colocar el acento absoluto en ese aspecto. Que esto resulte un principio de confirmación de que el mercado local se halle en su etapa de «acumulación». Para el inversor novicio conviene ampliarle de qué se trata esto. Y tiene que ver con el ciclo perpetuo de los mercados, que comprende cuatro etapas inflexibles en su presencia (aunque los tiempos de cada una puedan variar de un ciclo a otro). Salvo situaciones históricas de shock, donde un tema de mucho peso en un país (ejemplo: cuando se impone la «convertibilidad») son capaces de armar una bisagra y un cambio furibundo que arrasa todo y adelanta el reloj, el proceso natural es ver -cuando varía la tendenciauna primera zona « acumulativa». Esto es, manos fuertes que van tomando posiciones buscando cantidad, aunque tratando de no excitar a los precios. Contra ello, una oferta que sigue descreyendo y entrega partidas también de importancia (como se viera el miércoles y días previos). Cuando ya no es posible hallar más abastecimiento, se comienza a producir el « crecimiento» (cuando el índice va buscando nuevos escalones cada vez). Al llegar a una cumbre importante, es la aparición de la «madurez» del mercado (donde todavía hay muchos que entran, tentados, pero muchos ya salen satisfechos). Y, por último, se termina el ciclo con la « distribución», el tramo donde todo se desarma y ya no hay tomadores para sostener esos niveles. Allí, la Bolsa no se termina: después de un período -largo o corto-recomienza todo con la «acumulación». Y así, siempre.

Se pueden agregar señales que hagan pensar en la posibilidad de que se esté en esto. Por caso, las «tasas que no atraen inversores» (lo que se está viendo en el mercado de renta fija y hasta en las licitaciones). Los «bonos», tan desprestigiados actualmente. De última, cierta creencia exterior acerca de que la crisis no afectaría a los «emergentes», que estaría activando toma de posiciones de afuera. En el revoltijo actual, todo exige una confirmación paciente. Pero es importante seguirlo.

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