Miles de personas que cada noche recogen papeles y cartones en grandes ciudades de la sorpresa han pasado al análisis. No molestan a la gente, lo hacen con cuidado sin ensuciar y ha sido fuerte paliativo al desempleo (se gana entre $ 300 y $ 400 por mes). Pero las empresas contratadas para recolectar oficialmente cobran por kilo transportado y han perdido 25% de carga porque, además, se consume y desperdicia mucho menos. Todo un tema.
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A las 58.131 toneladas de basura que los vecinos de la Ciudad generaron en junio, le faltarían las que componen la recolección de papeles y cartones mes a mes, 4.000, si se toma cómo disminuyeron del año pasado al actual.
En España se recicla 16% de los residuos; en Alemania, casi 20%. El guarismo lo supera, por ejemplo, el municipio bonaerense de José C. Paz, con 25 por ciento. Los porteños generan cada día menos desperdicios domiciliarios. El mes pasado se pronunció la baja en 25% con respecto a junio de 2001, lo que a su vez representa 5% menos de toneladas con respecto a mayo de 2002 (ver cuadro). El cirujeo, en cambio, incrementó en dinero y toneladas esa economía, tan informal como los datos precarios con los que se maneja el gobierno porteño.
La basura, que preocupa a Aníbal Ibarra, carente de una política de ordenamiento del cirujeo nocturno, hará ahorrar al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires $ 20 millones que no les pagará a las recolectoras este año.
La cifra está relacionada con el menor consumo de los vecinos de la ciudad, que arrojan por esa razón menos cantidad de desperdicios domiciliarios.
El pago, las cuatro empresas privadas encargadas de la recolección lo perciben por tonelada acarreada. A eso se agrega que la venta y la reventa de papel usado crecieron 800% en precio de $0,05 a $0,15 que se pagaban por kilo en diciembre pasado, llegó a $ 0,41 este mes. La propia supersecretaría de Control Comunal, creada recientemente por Ibarra, desconoce cuántos depósitos de cartón y papel usado existen en la Capital Federal. El área de Medio Ambiente, al menos monitoreó durante dos noches el estacionamiento de 48 camiones que ofician de acopiadores del material que los «hombres de la noche» salen a recolectar para vender al mayorista.
Hay un problema de empresas licitadas que ganan menos pero también una innegable solución de la desocupación para miles de personas que operan por la noche.
Además, no hay quejas de vecinos. Los que buscan papeles y cartones son celosamente vigilados por los «mayoristas», que les toman su recolección y no quieren problemas por residuos desparramados que hagan intervenir a las autoridades. Las bolsas de residuos quedan como estaban antes de la extracción. Por su parte, la Secretaría de Desarrollo Económico, a cargo de Eduardo Hecker, está empeñada en hacer el cálculo de cuánta basura les restan los cirujas a las bolsas domiciliarias. Un cálculo estimativo aduce 5%, igual porcentaje que el que perdieron las empresas recolectoras en junio pasado.
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