Llama la atención la flagrante falta de controles en el tercer banco de Francia. Société Générale -el mismo que financiará el tren bala que el gobierno de Cristina de Kirchner decidió construir para unir Buenos Aires, Rosario y Córdoba-anunció ayer que fue víctima de la mayor estafa bancaria de la historia. Jerome Kerviel, un operador de 30 años, pretendió hacer colosales ganancias con derivados de acciones, dejando un agujero de u$s 7.500 millones. Toda una ironía: la entidad es la número uno mundial en ese tipo de operaciones, que requieren un sofisticado control de riesgos. El caso recuerda al de Nick Leeson, que llevó a la quiebra al Banco Baring en 1995, tras provocarle pérdidas de u$s 1.000 millones. Société Générale deberá sumar al fraude sufrido un rojo de casi u$s 3.000 millones, producto de la crisis de las hipotecas. Los accionistas, furiosos.
Con sólo 30 años, Jerome
Kerviel es el autor de la
mayor estafa bancaria de la
historia.
Jerome Kerviel será recordado como el operador que cometió la estafa más grande en la historia bancaria.
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Las operaciones en los mercados de futuro de este empleado de 30 años, a quien culpan de todo lo que pasó, dejaron una pérdida de más de 7.500 millones de dólares al banco francés Société Générale.
La ira de los accionistas es grande. Nadie les puede explicar cómo fallaron los controles. Ya hay cien juicios iniciados contra el directorio.
Kerviel, quien nadie cree que sea el único culpable, anotó una sociedad ficticia como operadora del banco a través de la cual hacía operaciones de futuro en la Bolsa, pero sin cerrarlas. Es decir, no se cubría de probables pérdidas. La cobertura disminuye los riesgos de quebrantos, pero limita las ganancias.
Los futuros que operaba Kerviel eran de alto riesgo y simulaba que tomaba coberturas. Si subían, la ganancia iba a ser considerable, porque se iba a quedar con la diferencia entre la renta plena y la parte que le corresponde al banco por la cobertura de futuro.
Pero los mercados entraron en crisis, y el banco descubrió que tenía miles de millones de dólares en operaciones de alto riesgo sin cubrir. Cuando salió a cerrarlas, quedó atrapado en el «lunes negro», y las pérdidas fueron mayores porque el desbarranque de lo que compró Kerviel fue incalculable. Al final del día, cuando hicieron las cuentas, el Société Générale había tenido un quebranto de nada menos que 4.900 millones de euros (u$s 7.500 millones). Kerviel no ganó un solo euro, pero se convirtió en el defraudador más importante de la historia, seguido por Brian Hunter, del fondo de cobertura Amaranth, con u$s 6.000 millones en 2006, por Yasuo Hamanaka de Sumitomo Corp, con u$s 2.600 millones, y por Nick Leeson, de Baring, con u$s 1.400 millones en la década de 1990.
Kerviel ahora es un formidable chivo expiatorio de los errores de los bancos, a quien están acusando de crisis anteriores en las Bolsas de Europa porque dicen que venía haciendo este juego desde 2006. El banco central de Francia y el gobierno unieron fuerzas para mantener la confianza en el sistema bancario, después del fraude de Jerome. La entidad anunció que reconstruirá su capital aportando u$s 5.500 millones de euros, a través de suscripciones.
Société Générale (SocGen) fue fundado en 1864 por el emperador Napoleón III. Es uno de los más antiguos bancos franceses y líder mundial en los riesgosos derivados financieros. Participa en la Argentina de la operación del tren bala.
«Fue un fraude extremadamente sofisticado de la manera en que fue concebido», dijo el presidente del directorio, Daniel Bouton, quien ofreció su renuncia, pero fue rechazada.
Las acciones del banco cayeron ayer más de 6%. En tanto, el primer ministro francés, François Fillon, dijo que el asunto era «serio, aunque que no está ligado a las turbulencias de los mercados financieros».
El Banco de Francia anunció una investigación de la Comisión Bancaria. Su gobernador, Christian Noyer, dijo que Société Générale había sido capaz de superar la crisis porque era «muy sólido.» El banco explicó que Jerome Kerviel había usado un «esquema de transacciones ficticias» para intentar cubrir sus errores, pero no lo acusó de beneficiarse de sus actos. «No era una de nuestras estrellas», dijo un alto miembro del directorio que pidió no ser nombrado.El empleado ganaba menos de cien mil euros al año. El presidente y presidente ejecutivo de Lehman Brothers, Richard Fuld, la describió como «la peor pesadilla para todos», en un comentario en el Foro Económico Mundial en la ciudad suiza de Davos.
Société Générale perdió más con este fraude que con la crisis inmobiliaria que le costó 2.050 millones de euros.
«Nos da la sensación de que los mercados financieros se han vuelto un gran casino que ha perdido el control. Parece increíble que Société Générale pueda perder 5.000 millones por un solo operador», comentó Alain Crouzat administrador de portafolio de Montsegur Finance. «Lo más serio es que pone en duda el sistema de administración de riesgo en algunos bancos», comentó Carlos García, analista de Fortis.
«Uno no puede anunciar un golpe de 7.500 millones de dólares de un día para el otro. A la luz de esto, lo que hemos hecho es bajar la recomendación de bancos ligados a ganancias de intermediación o con débiles bases de capital», añadió.
El fraude podría volver a alentar la intención de BNP para adquirir a Société Générale, dijeron analistas. Las acciones de BNP avanzaron 7 por ciento.
Société Générale señaló que esperaba una utilidad neta para 2007 de 600 a 800 millones de euros, muy inferior a su cifra de ganancias de 2006 de casi 6 mil millones de euros. Kerviel fue despedido, pero le queda como consuelo la posibilidad de escribir sus memorias y tal vez alguien haga una película con este escándalo. Tal vez le vaya mejor como escritor que como operador.
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