Diálogos en Wall Street
(Las declaraciones de Alan Greenspan que confirman la recuperación de la economía norteamericana abren un interrogante: ¿qué pasará con las tasas de interés? La expectativa de una posible suba está en las conversaciones de todos los economistas. Un operador de la Bolsa de Nueva York, que se identifica con el nombre de Gordon Gekko -el mítico personaje de la película «Wall Street»- analiza la situación.)
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Gordon Gekko: No. Pienso que no las habrá. No en términos de tasas de interés. Pero será interesante examinar el comunicado de la Fed.
P.: Aunque Alan Greenspan haya admitido, por primera vez la semana pasada, que la recesión finalizó. Señaló ante el Senado que la recuperación económica ya está bien instalada...
G.G.: Sí. Como siempre Greenspan prefiere preparar el terreno de antemano. Son los tiempos de labranza. Está trabajando sobre las expectativas. Pero su mensaje no anuncia un cambio inminente.
P.: Usted sigue pensando que habrá paz monetaria hasta junio...
G.G.: Estoy cómodo con ese calendario. Aunque el consenso de los analistas modificó su visión luego de la visita de Greenspan al Senado...
P.: Ven una suba más próxima...
G.G.: Así es.
P.: ¿Cuándo?
P.: Sin embargo usted prefiere un escenario en el que la Fed se mueve con mayor morosidad...
G.G.: Aunque luzca desactualizado a primera vista. Sucede que usted no puede descartar altibajos. No hablo sólo de la economía sino del sentimiento de los empresarios y de los inversores. Hoy prevalece el entusiasmo. Pero no ha transcurrido un mes desde que cedió la súbita preocupación por Enron que todo lo dominaba.
P.: ¿Se refiere al temor por una epidemia de casos similares? G.G.: Correcto. Mire, la frontera entre bonos con calidad de inversión y bonos basura -esa zona donde las compañías pueden traer una sorpresa desagradable y provocar un daño enorme- muestra muy altos diferenciales de tasa de interés. Aún hoy.
P.: ¿Quiere decir que la preocupación no se ha disipado del todo?
G.G.: Permanece aunque haya cedido su lugar en el tope de la agenda. Otra manera de hurgar en el mismo fenómeno consiste en observar la evolución de las cotizaciones en las acciones del sector financiero...
P.: ¿Y qué se observa allí?
P.: Se refiere a una economía que retoma la fase ascendente del ciclo...
G.G.: Típicamente las acciones financieras, los bonos de calidad crediticia dudosa o pobre están a sus anchas cuando se aproxima un punto de inflexión. Son los activos que más tienen para ganar cuando se pasa de recesión a expansión. Es el milagro del leverage, del apalancamiento...
P.: Concretamente deberían estar volando en sus precios.Y, sin embargo, todavía los gobierna la prevención...
G.G.: Si el mercado se mueve con cautela y come con medida reticencia lo que parece un almuerzo gratis, no veo por qué la Fed deba proceder con mayor urgencia. Y el pronóstico mayoritario de una suba de tasas en mayo viene acompañado de la convicción de que la dosis se repetirá en junio. Sinceramente, a esta altura y con la información disponible, me parece demasiado agresivo.
P.: Se necesita una economía más robusta.
G.G.: Y mercados más robustos. O sea, condiciones financieras mejor asentadas que puedan aguantar el chubasco. Que no se derritan ante el primer contratiempo.
P.: La Fed puede demorar la suba de tasas. Pero el mercado de bonos no posee la virtud de la paciencia. Las tasas largas subieron un cuarto de punto no bien Greenspan se despidió de los senadores...
G.G.: Es la manera de probar el terreno. Si la mera suba de tasas largas hiciera naufragar la visión positiva que prevalece sobre la economía (y el futuro de los negocios) sería un error que la Fed moviera sus piezas...
P.: Entiendo. Creo que eso está sucediendo.
G.G.: No. Para nada. Más bien, sucede todo lo contrario. En la medida en que se asienta la confianza en la fortaleza de la recuperación las tasas largas se van acomodando. La causalidad circula de la economía al mercado de bonos y no a la inversa. La tasa del bono del Tesoro de diez años trepó ya más de un punto desde noviembre a la fecha...
P.: ¿Es más representativa que la de 30 años?
G.G.: Sí. La liquidez del bono de 30 años ha sido muy afectada por los cambios en la política de administración de deuda del Tesoro.
P.: Decía que las tasas largas subieron más de un punto porcentual ya...
G.G.: Si quiere precisión: 110 puntos base. De 4,18% a 5,28% que observo en este momento en pantalla. Sin quebrar la percepción de que la economía se robustece...
P.: No hay mal que por bien no venga. ¿Qué pasa con los inversores asustadizos que mantienen estacionados sus ahorros en los fondos americanos de money market? ¿También han comenzado a beneficiarse?
G.G.: Ese es el último vagón del convoy. La semana pasada todavía las tasas estaban bajando. De hecho marcaron un nuevo mínimo: 1,39%. Dos años atrás usted obtenía 5%-5,40% en una cuenta del mercado monetario. Con un certificado de depósito bancario a seis meses se puede alcanzar una tasa más alta: 1,77%. Tampoco han comenzado a subir pese a que la Letra del Tesoro a igual plazo ya se ubica por encima de 2%. Hay 2,2 billones de dólares en los fondos monetarios (esto es 2,2 millones de millones) sentados a la espera de una mejoría. Y deberán aguardar a que la Fed reabra el juego antes de percibirla.



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