Diálogos en Wall Street

Economía

(El diálogo es con un operador de la Bolsa de Nueva York a quien se lo denomina Gordon Gekko por el personaje que interpretara Michael Douglas en las película «Wall Street». Los temas son las tasas de interés, el alza del petróleo y la reactivación.)

PERIODISTA: Todo el mundo hablaba de una suba de tasas en mayo. Se lo daba como un hecho. Digo todo el mundo, menos uno que otro cabeza dura como usted...

Gordon Gekko:
Pertenecer tiene sus privilegios. Pero también tiene sus riesgos... Es mejor, a veces, rumiar en soledad, alejado de la manada.

P.: De repente, sin aviso previo, se produjo un cambio masivo de opinión ¿Qué pasó? ¿Es una consecuencia de la crisis en Medio Oriente?


G.G.:
La mudanza tiene menos que ver con Medio Oriente que con la propia marcha de los acontecimientos en los Estados Unidos.

P.: ¿Qué catástrofe ocurrió que ahora nadie espera que la Fed se atreva a tocar las tasas?


G.G.:
Nada grave. No se preocupe. Simplemente, la economía norteamericana no es un tren expreso. Se recupera, y muy bien -creció no menos de 4% en el primer trimestre- pero su avance todavía presenta altibajos...

P.: No satisfizo el informe de empleo de marzo...


G.G.:
No fue un mal informe. Pero reveló condiciones del mercado de trabajo menos robustas que las que se vaticinaban...

P.: Nadie esperaba un salto en la tasa de desempleo...


G.G.:
No. Se apostaba más bien a una nueva reducción. Pero el desempleo no sólo no bajó sino que trepó de 5,5% a 5,7 por ciento.

P.: Menuda sorpresa...

G.G.: Sí. Aunque el dato dice menos de lo que sugiere. Casi todo el aumento del desempleo se concentró en los grupos más jóvenes, en los «teenagers», que suelen ser muy volátiles. Y afectó sobre todo a gente que ingresó en marzo a la fuerza de trabajo. La proporción de nuevos desempleados por motivos de despido volvió a descender y muestra el ratio más bajo desde setiembre.

P.: Como lo cuenta Ud. hasta parece una buena noticia...

G.G.: No lo es. Pero esta suba tiene muchos ingredientes como para que se revierta con facilidad en las próximas mediciones.

P.: Ud. apostaba a un retoque en las tasas recién para la reunión de junio...


G.G.:
Así es.

P.: ¿Tendrá ahora mucha compañía con ese pronóstico?

G.G.:
Yo creo haberlo alertado a tiempo acerca de la volatilidad de las opiniones sobre esta materia. Le doy un ejemplo: ningún «dealer» primario que trabaja con la Reserva Federal -ni uno solo- espera ahora que la Fed mueva las tasas en mayo. Y hay varios que no han migrado de punto de vista, simplemente trasladando el vaticinio a junio sino que apuestan a que Greenspan se mantendrá imperturbable hasta agosto.

P.: Perdone mi ignorancia ¿Quiénes son los «dealers» primarios?


G.G.:
Son las firmas que tienen trato directo con la Reserva Federal. Los que operan con la mesa de la Fed de Nueva York. Nadie tiene -en el día a día- un contacto más estrecho con la Fed que ellos... En los hechos, la sintonía fina de la política monetaria se ejecuta en interacción con estas firmas...

P.: ¿Cree posible que la Fed se mantenga de brazos cruzados hasta agosto?


G.G.:
Es posible, pero poco probable.

P.: ¿Cuán poco probable?

G.G.:
Mire, Bob Mc Teer -el presidente de la Fed de Dallas- ha dicho que subas preventivas de tasas de interés no tienen sentido antes de que la tasa de desempleo haya disminuido a 5 por ciento.

P.: Se refiere a la misma variable que acaba de ascender a 5,7 por ciento...


G.G.:
Correcto. Esbozó dos condiciones previas a una suba de tasas. El recorte citado en el desempleo y que la utilización de la capacidad instalada -hoy situada en 74,8%- trepe a, como mínimo, 77 por ciento...

P.: Esperar que se den ambas condiciones puede demorar mucho más allá que agosto...


G.G.:
De acuerdo. No se sorprenda entonces sobre el viraje tan acentuado en los pronósticos...

P.: ¡Qué extraño! Rara vez la Fed es tan abierta sobre los requisitos que informan sus decisiones...


G.G.:
Bob Mc Teer no es Alan Greenspan. El no define las decisiones de la Fed.

P.: ¿Pero tiene voz y voto en las reuniones?


G.G.:
Este año sí. Es uno de los diez votantes (dado que hay dos vacantes en el Comité de Mercado Abierto).

P.: ¿Qué tan representativo de las posiciones de los demás puede ser su comentario?


G.G.:
Si Ud. divide las posturas entre halcones y palomas, Mc Teer siempre ha sido el más blando entre las palomas. No se sorprenda si la suba de tasas no se decide por unanimidad: juéguele los boletos, en ese caso, a que la disidencia lleve su nombre. Si la memoria no me traiciona cuando la Fed comenzó la suba de tasas en 1999, Mc Teer fue también el único en oponerse.

P.: Entonces, ¿Ud. mantiene la idea de que habrá novedades en junio...?


G.G.:
Es lo más razonable. Pero la reunión de la Fed se celebra a fin de ese mes -el 26- y, por ende, todavía falta una eternidad...

P.: El atentado a las Torres Gemelas no alteró el funcionamiento del mercado petrolero. Pero la reciente crisis en Medio Oriente, sí. ¿La suba del petróleo no puede forzar una suba de tasas anticipada por parte de la Fed?


G.G.:
No. Más bien todo lo contrario. Si los precios de la energía se mantienen en estos niveles por un período prolongado podrían hacer abortar la recuperación económica... No habría razones para endurecer la política monetaria sino para volver a relajarla. Pero con tasas en 1,75% no queda mucha cuerda por aflojar.

P.: ¿Comparte el mercado esta visión?


G.G.:
Mire el mercado de bonos y verá que los bonos subieron de precio. O sea, bajó la tasa larga. No hay una preocupación sobre el impacto en la tasa de inflación como en el nivel de actividad. Pero este temor también está acotado. Si Ud. observa los futuros de «fed funds» a diciembre verá que los contratos descuentan una tasa de 3,25% a fin de año. Una semana atrás -antes del pico de violencia en Medio Oriente- la expectativa era 3,50% ¿Cuándo la Fed comenzará a subir las tasas? No se sabe. Será en junio o en agosto. Dependerá de los indicadores de corto plazo. Pero más allá de esos vaivenes, oteando un horizonte a fin de año, se descuenta que la Fed habrá ajustado unos 150 puntos básicos cuando termine diciembre. Ni la suba del desempleo ni la escalada de violencia en Palestina modifican, hoy por hoy, esa visión.

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