Funcionarios del Tesoro norteamericano anticiparon ayer que se buscará ampliar el G-7, el grupo de los siete países más desarrollados del mundo (Estados Unidos, Alemania, Francia, Gran Bretaña, Japón, Italia y Canadá). Este influyente foro nació en 1975, pero desde entonces el mundo cambió y mucho. China, la India, Brasil, Rusia y Sudáfrica serían parte de un nuevo G-12. Está claro que la economía brasileña es hoy cuatro veces mayor que la de la Argentina. Pero el dato no hace más que reflejar el retroceso en términos relativos del país en los últimos años. También en lo político es consecuencia del aislacionismo del actual gobierno, que se ufana de enfrentarse a organismos internacionales. Hasta un Lula herido por sucesivos enfrentamientos internos logró avances como el que se está gestando en el máximo nivel internacional.
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Adams se refería a las cinco grandes economías emergentes invitadas en esta ocasión a participarde un almuerzo con los representantes del G-7 en la capital estadounidense: Sudáfrica, China, la India, Rusia y Brasil (con Lula da Silva representando al país), cinco naciones que representan 25% de la producción mundial y 45% de la población del planeta.
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