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El secretario general de la OMT, Francesco Frangialli, manifestó en un comunicado la necesidad de que no se disuada a los turistas de viajar si no es por un buen motivo, ya que un alarmismo injustificado puede causar un brusco descenso del turismo y un "verdadero descalabro" en las economías, sobre todo en los países en desarrollo.
Frangialli instó a los gobiernos y a los medios de comunicación a que actúen con responsabilidad cuando informen de la gripe aviar para que no se repita el pánico sembrado en relación al SRAS, en 2003.
En breve, responsables de la OMT y de la Organización Mundial de la Salud celebrarán una reunión para analizar la situación y tomar medidas.
"El objetivo de nuestra reunión con la OMS es ayudar al sector del turismo a estar mejor informado y mejor preparado. Nuestro mensaje es que no reaccionemos desproporcionadamente ni dejemos que cunda el pánico, pero sin subestimar tampoco el problema", señaló Frangialli.
La OMT pide a los medios que sigan la evolución de la gripe aviar "con mucha prudencia y que se abstengan de difundir informaciones que hagan cundir el pánico sin fundamento".
Indicó que el SRAS es el punto de referencia para prever lo que podría ocurrir ahora, ya que en aquella ocasión produjo más efectos perniciosos para el turismo el exceso de información "muchas veces sin confirmar y especulativas", que la epidemia propiamente dicha.
Entre los puntos que los medios de comunicación pasaron por alto entonces fue que muchas de las muertes en las regiones afectadas fueron consecuencia de otras afecciones, sin relación alguna con el SRAS.
Con respecto a la gripe aviar, el secretario general de la OMT precisó que todavía quedan preguntas por responder al respecto y que no sabemos aún si llegará a ser transmisible entre seres humanos "antes de pensar que nos enfrentamos a la amenaza de una pandemia".
Frangialli recordó que en 2004 hubo 763 millones de turistas en todo el mundo, cuyos gastos fueron 622.000 millones de dólares y que crece actualmente a un ritmo de casi el 6 por ciento.
Este crecimiento podría verse fácilmente afectado ahora como sucedió en 2003, cuando el SRAS redujo en un 9 por ciento las llegadas internacionales al Asia Nororiental y en un 14 por ciento al Asia Suroriental.
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