Muy aplastado el escenario bursátil internacional a partir de un Dow Jones que casi no dejó huella alguna en su índice. Con el Bovespa declinando muy levemente y de modo casi desechable (con 0,21% a la baja).
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Finalmente, el recinto porteño estuvo plegado a la abulia predominante y donde extrajo alguna pequeña ventaja, para acortar la inmensa brecha que lo separa del resto, sumando 0,40 por ciento.
En el mínimo de la jornada siempre se sostuvo bien el cierre anterior, que sirvió de piso firme, marcando 2.163 puntos de lecho del intradiario.
Alcanzó una cima en los 2.181 puntos y esto no pudo aguantarse indemne, para concluir en un promedio de los extremos y fijando 2.171 unidades a la clausura del día. Solamente "mejor" por comparación, si bien dentro de una medianía y un tono gris que se hizo cargo de la mayoría de los recintos.
En tal caso, para confirmar que se prosigue dentro de incertidumbres de fondo y donde las ruedas opacas resultan material habitual.
Los matices
En tal caso, cuando lo global es muy llano, se deben buscar las aristas que puedan sobresalir. Y en el recinto del Merval algunos títulos gozaron de otro clima, mucho más alegre que la mayoría.
En la general, la nueva trepada en Colorín -casi 9 por ciento de alza-, también Quickfood (mal denominada "Paty", en el listado oficial) con 5,5% de aumento. Y entre las líderes, se destacaron mucho TECO y su avance de 4,3 por ciento y la plaza de Solvay Indupa, rozando 3 por ciento.
Nuevamente eclipsada Tenaris, aunque aportó 0,8% pero muy escasa en volumen, G. Galicia vuelta a la calma y la ahora esencial acción de Pampa, que siguió anclada. El volumen del día resultó muy estable con lo anterior, casi en $ 60 millones de efectivo, con escasa franja de 0,6% sobre los totales. Un día que no será para recordar, con «paros» afuera y dentro del negocio. La Bolsa, con frío.
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