El ministro de Planificación Federal, Ingresos Públicos y Servicios de la Argentina, Julio de Vido, anunció hoy en Santa Cruz de la Sierra que junto con el vicepresidente de Bolivia, Alvaro García Linera, acordaron "que a más tardar en la primera quincena de diciembre se realizará el llamado a licitación para construir el gasoducto del Noreste y para la construcción de la planta separadora de gases".
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"Dimos instrucciones a Yacimientos Petrolíferos Bolivianos y a Enarsa para que acorten todavía más los tiempos del acuerdo energético al que llegaron los presidentes Evo Morales y Néstor Kirchner", dijo también De Vido.
El funcionario ofreció una conferencia de prensa junto con García Linera a la salida del salón Cabildo del hotel Los Tajibos, en Santa Cruz, el mismo donde en el 2003 se realizó la primera entrevista entre Kirchner y Morales.
"Queremos terminar este mismo año con los pliegos para el gasoducto que traerá más gas boliviano a la Argentina, y para eso debemos discutir en detalle la fórmula polinómica del precio del gas", dijo De Vido.
"Ese proceso es el que dispusimos acelerar en conjunto", agregó.
Consultado Alvaro García Linera, dijo que en la reunión no se había hablado del precio del gas.
Funcionarios argentinos y bolivianos que participaron confirmaron que el precio no figuró entre los temas tocados.
"Garantizamos el suministro de gas para el gasoducto del noreste", refirmó García Linera.
"Tenemos reserves por 48 trillones de pies cúbicos, y como históricamente lo hemos hecho cumpliremos los contratos", dijo.
Uno de los participantes dijo que la reunión fue distendida y ágil en la resolución de detalles.
De Vido estaba en camisa y corbata y sin saco y García Linera con traje pero sin corbata.
"El general (Juan) Perón hablaría de descamisados", bromeó el ministro argentino al lado del embajador Horacio Macedo, de camisa rosa a tono con el clima tropical.
"Llegamos a un alto nivel de complementación y un alto nivel de cooperación", dijo De Vido.
Cuando le preguntaron si creía que Bolivia era un país donde estaba garantizada la seguridad juridical, respondió: "si no fuera así, yo no estaría aquí".
De Vido dio valores aproximados de cuánto podrían costar los dos emprendimientos.
El gasoducto insumiría alrededor de 1200 millones de dólares y la planta separadora de gases, que permitiría a Bolivia quedarse con el líquido para procesar el combustible vehicular, de unos 250 millones de dólares.
La Argentina se comprometió a pagar en tractors una deuda con Bolivia de 12.890.000 dólares pendiente desde hace 20 años.
"En agricultura también la Argentina cooperará con nosotros para ayudarnos en insumos y tecnología, todo en el marco de cordialidad extraordinaria que alcanzó nuestra relación", dijo García Linera.
En cuanto a la triangulación del gas boliviano que terminaría en Chile, el vicepresidente de Morales fue tajante al señalar que "ése es un tema ya resuelto por los presidentes y se va a cumplir".
Al explicar la aceleración de los tiempos, García Linera explicó que era posible por el cambio de la política oficial hacia las empresas privadas de hidrocarburos, cuyo punto clave fue la reciente nacionalización de los recursos.
"En el 2001 el gobierno de entonces dio la opción a las petroleras de no invertir en los campos gasíferos, en lo que fue una medida terrible para el Estado boliviano, pero rediscutiremos el tema de aquí a octubre", dijo.
De la reunión participaron por la Argentina el presidente del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, Carlos Cheppi, el director del Senasa, Jorge Amaya, el presidente de Enarsa, Ezequiel Espinoza, y el subsecretario de Combustibles, Cristian Folgar.
Por Bolivia acompañaron a García Linera el ministro de Desarrollo Agrario y Medio Ambiente, Hugo Salvatierra, y el vicepresidente de operaciones de YPFB, Nelson Cabrera.