Las empresas, cayendo en contundentes quebrantos y faltando a los compromisos, colocan un peligroso concepto para que alguien las quiera tener en cartera por cierto tiempo. Por la unión de ambos escenarios, solamente una Bolsa de alta rotación de sus acciones y sin que exista el inversor de anclaje (los Fondos de Pensión, desfondados) para cierto lapso, forja un "toma y daca" de superficie, cortito, frugal, sin más compromisos que sacarse los pesos de encima por algún rato (cuando no saltar del corral). Si la plaza cambiaria se queda fría, las acciones perderán un artículo. Hasta dónde perjudicará lo otro, es lo que se deberá establecer. Parece...
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