La autorización concedida a Brasil coincide con la advertencia del FMI sobre el efecto tango que provoca la crisis de la Argentina y que amenaza con expandirse al resto de las economías de la región. En un informe trimestral conocido ayer en Washington, el FMI admitió que «un peso argentino en fuerte declinación tendría no sólo un impacto en los socios comerciales de la Argentina, a través de los canales de la economía real, sino que también podría afectar el sentimiento de los inversionistas hacia los mercados emergentes en general y hacer subir las tasas de riesgo».
Brasil, de acuerdo con fuentes oficiales, tiene derecho a usar 10.000 millones de dólares, monto destinado por el FMI a «enfrentar las turbulencias del mercado financiero».
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