El virtual cierre de los mercados de capitales se refleja en el hecho de que aproximadamente 70 por ciento de los compromisos financieros no pudo ser renovado.
También el bajo nivel de las captaciones de fondos en el exterior por parte de las empresas brasileñas es otra muestra de la aversión al riesgo de los inversores externos. Tanto por nuevos préstamos como por colocación de bonos, el total captado en el primer semestre es el más bajo desde 1998, cuando Rusia declaró el default.
Según datos de mercado, el total de fondos captados en el exterior en el primer semestre, tanto por el sector privado como público, fue de 9.500 millones de dólares. Este nivel es más de 40% inferior al de un año atrás. Mientras los préstamos bancarios cayeron casi 60 por ciento frente a 2001, la colocación de bonos se redujo más de 35 por ciento debido al mantenimiento de operaciones de securitización y fideicomisos de grandes exportadores.
Precisamente, la falta de nuevas líneas de financiamiento como la renovación de las vigentes, está conspirando para que los exportadores jueguen su tradicional rol de oferentes del mercado cambiario.
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