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La amenaza que supone el precio de la energía fue el hilo central de la reunión ministerial que durante el fin de semana celebraron en Nueva York los siete países más industrializados (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Italia, Japón), más Rusia.
En su declaración, el G-8 reconoció la «fortaleza» de la economía mundial, que está creciendo a tasas de 4,25% entre 2003 y 2004, lo cual representa la cifra más alta de los últimos quince años.
No obstante, el encarecimiento del petróleo, que llegó a marcar máximos históricos en el mercado de Nueva York por encima de 40 dólares en las últimas semanas, amenaza con ensombrecer el optimismo económico.
«Subidas excesivas en el precio del petróleo pueden abortar la recuperación económica, iniciar un proceso inflacionario y perjudicar tanto a los países desarrollados como a los más débiles», aseguró el comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, el español Joaquín Almunia.
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