La decisión del gobierno no sólo da un abrupto cierre a las conversaciones con las empresas petroleras, sino que, además, abre interrogantes sobre los precios en el mercado interno. Hasta ahora, las petroleras estaban esperando un acuerdo con el gobierno según el cual las retenciones serían reemplazadas por un adelanto de éstas o un impuesto al crudo en boca de pozo, con mayor tasa a mayor precio del crudo.
Ese acuerdo, finalmente frustrado, incluía que el precio del petróleo en el mercado interno se comercializara a un valor que permitiera soportar por igual la devaluación a productoras y refinadoras.
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