Tal como adelantó Ámbito, el Gobierno avanza con su idea de atravesar una parte del año 2025 sin un nuevo programa cerrado con el FMI. La idea, anticipada en esta columna hace dos meses, sostenía que había una anuencia del organismo para acompañar a la Argentina sin presionar por la necesidad de un nuevo programa en el corto plazo.
Eso sí. El organismo le hizo saber a la Argentina que podrían surgir presiones por parte de los mercados. Según conversaciones que pudo confirmar Ámbito, el Fondo transmitió que reconoce valor y entiende la propuesta de la Casa Rosada: avanzar con los ajustes y reformas fiscales que garanticen el superávit fiscal, pero, al mismo tiempo, “mantener” el crédito político del presidente Javier Milei que una eventual devaluación dañaría inexorablemente en el recorrido de la baja inflacionaria. Por otro lado, las elecciones en los Estados Unidos tendrán lugar la semana próxima, el 5 de enero, lo que decantará que el nuevo gobierno llegará a la Casa Blanca a mediados de febrero. Recién ahí se sabrá del recambio de autoridades en el departamento del Tesoro, vital en los apoyos políticos dentro del FMI.
Si bien esto no implica necesariamente postergar el inicio de las conversaciones formales con el organismo por un nuevo programa, el ministro Luis Caputo considera que aún no es tiempo de sentarse a la mesa de negociación. El FMI ya le advirtió en repetidas oportunidades que el “new money” no implicaría un desembolso de una sola vez, sino que se trataría de desembolsos parciales a cambio del cumplimiento de metas. Como se señaló, el Gobierno tiene miedo a que un eventual nuevo acuerdo con el FMI lo obligue a devaluar, con la consecuente pérdida de capital político para el presidente Javier Milei vinculado a un eventual rebote inflacionario. El FMI, por otro lado, considera que el Gobierno debería presentar un programa “apto” para ser consensuado con el staff y posteriormente aprobado por el board: en los hechos, esto aún no ha ocurrido, de ahí las especulaciones.
Cae el riesgo país: más variantes para afrontar vencimientos
Por otro lado, el Gobierno confía en una dinámica que habilitaría nuevas alternativas de avanzar en el frente financiero. En los últimos días, la suba de los bonos soberanos de la Argentina se vio fortalecida por los anuncios de nuevos préstamos de organismos multilaterales por u$s8.800 millones y la proximidad de un préstamo (REPO) con un consorcio de bancos, lo que decantó una baja adicional del riesgo país a la zona de los 914 puntos básicos.
En los hechos, según pudo saber Ámbito, el Gobierno no sólo evalúa ahora un préstamo de corto plazo por unos u$s2.700 millones que le permita cancelar los próximos vencimientos de capital, sino también un virtual canje de deuda que le permita despejar los pagos de amortizaciones para los títulos con vencimiento hasta el 2030.
La mejora en las cotizaciones de los títulos públicos ha impulsado otras variantes a analizar, donde no se descarta alguna emisión de deuda bajo ciertas características particulares. Hay que recordar que la chance de canjear deuda fue habilitada en las últimas semanas cuando se flexibilizaron las condiciones legales para llevar adelante canjes de deuda en moneda extranjera vía el DNU 846/2024 que permite al Ejecutivo reestructurar deuda en moneda extranjera sin cumplir con los requisitos establecidos en la Ley de Administración Financiera (LAF). Esto implica en los hechos que ya no se necesita conseguir dos de tres posibles mejoras en términos de plazo, intereses o quita de capital para realizar un canje de deuda. El ministro Luis Caputo sabe que para poder estirar plazos deberá ofrecer un instrumento más rentable para el inversor.
Más cupón a cambio de mayor plazo: la suerte del AL30
El Gobierno entiende que el canje más importante es el que debería realizar con los instrumentos cuyo vencimiento comienzan a pagar cuotas de capital, especialmente los que vencen en 2030, cuya amortización ronda el 8% semestral de capital, que, en opinión del equipo económico, resultan montos importantes y prácticamente no tiene cupones. Eso daría una chance de extender plazo y levantar cupones.
A pedido de Ámbito, un cálculo realizado por un experto, sostuvo que por cada año que el Gobierno buscase extender el bono 2030, pagaría 1% adicional de cupón. Es decir que al capital que le queda del 2030, se lo lleva a 2035 y debería sumar un cupón de 5% (se suma al cupón que tiene ahora). En el mercado consideran que el resto de la deuda no representa grandes desafíos hacia adelante, ya que de la reestructuración del ex ministro Martín Guzmán han quedado “cupones bajos y plazos con vencimiento largo”.
Podrían sumarse más entidades al repo: la mejora de los bonos
El propio ministro anunció hace menos de una semana -pero no oficializó- que la Argentina consiguió un préstamo de casi tres años con bancos privados, en formato REPO, para afrontar el pago de capital de deuda a bonistas en enero. Además, adelantó que "si las tasas de interés lo permiten", buscará volver a los mercados internacionales de crédito para refinanciar el vencimiento de julio próximo. Los préstamos negociados por Caputo se tratan de créditos conocidos como REPO (repurchase agreement) en los que podrían ponerse como garantía los Bonos para la Reconstrucción de una Argentina Libre (Bopreal) que emite el BCRA.
El titular del Palacio de Hacienda brindó una entrevista al diario británico Financial Times, el mismo día en que la revista LatinFinance lo distinguió como "ministro de Finanzas del año". En ese encuentro, admitió que el acuerdo con el FMI quedará para el año próximo, luego de que asuma el nuevo gobierno estadounidense en enero. El 5 de noviembre próximo se enfrentarán el republicano Donald Trump y la demócrata Kamala Harris en las elecciones presidenciales.
El ministro precisó que la mayor parte de las obligaciones de deuda de Argentina con vencimiento en 2025 vencen en enero y junio, con casi u$s5.000 millones en intereses y pagos de capital a los tenedores de bonos en ambos meses. Para enero, Luis Caputo dijo que el Gobierno ya ha depositado efectivo en el Banco de Nueva York para pagar los intereses y ha conseguido un acuerdo de recompra de casi tres años con los bancos para pagar el capital. "En junio, si las tasas de interés lo permiten, refinanciaremos el capital y pagaremos los intereses utilizando nuestro superávit primario", dijo Caputo. Y explicó que "si las condiciones no están dadas, haremos los pagos de otra manera".
La Argentina enfrentará en enero próximo vencimientos de deuda con bonistas por u$s4.800 millones, según la estimación que realiza la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC). De ese monto, unos u$s1.700 millones corresponden a intereses y fueron depositados anticipadamente por el Tesoro en el Banco de Nueva York. Su duración sería de casi tres años, según dijo Caputo al Financial Times.
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