¿No parecía una estampita con «La última Cena», cada vez que la cámara hacía un plano alejado, de esa reunión de Duhalde con los gobernadores, a los que dejó bien pegados con una firma en vivo y en directo de lo pactado? A continuación, como un denso programa de los cines de barrio de hace cuarenta años, abrió la voz ingrata del senador Cafiero un tratamiento de otro producto de la fecunda imaginación argentina: una «ley tapón». Mientras todas estas exquisiteces se llevaban adelante, el señor Moyano dio una muestra concreta acerca del partido que juega: buscó realizar una marcha en contra del Fondo Monetario, monstruo al que se quiere desviar el desastre nacional creado por gente bien nativa. La protesta de ahorristas, una estampa ya común del Buenos Aires de hoy (y con delegaciones de otras ciudades convocadas al Congreso). Seguramente, con todo tipo de historias para declamar. La izquierda, buscando copar lo que pueda, en algún momento se va a equivocar de reunión y puede aparecer como «hinchas», en alguna cancha futbolera... Todo el mosaico viviendo a pleno, un país que es gigantesco «puzzle» al que se debe intentar armar de nuevo, si es que están todas las piezas...
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Nuestra modesta empresita «Poco & Nada», obra de esta página, está de parabienes: ella factura cuanto más parado esté todo y en la medida en que se haga cada vez menos. Un nicho que descubrimos, la única industria rentable que va quedando y, mientras, los políticos prosiguen con la dialéctica...
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