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6 de marzo 2002 - 00:00

Ibarra pide ahora auxilio a Duhalde

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Esos «porteños» -o el redescuento-cubrirán el déficit que proyecta este año la Ciudad como consecuencia de la crisis económica.

Se queja el jefe porteño de que Duhalde no lo atiende «demasiado bien» y, por eso, ya está resignado a terminar el año con esa deuda que pulverizará el superávit con el venía la Capital Federal desde la gestión de Fernando de la Rúa en el distrito.

El frepasista le pidió ya en dos oportunidades a Jorge Remes Lenicov el redescuento del Banco Central, después de habérselo solicitado personalmente a Duhalde cuando coincidieron en la celebración de un convenio sobre seguridad. Al mismo tiempo, reclama una deuda que la Nación mantiene con la Capital y simultáneamente comenzó a tejer acuerdos para que, en caso de tener que utilizar los bonos propios, sean aceptados.

Con la excusa de evitar ese show monetario -que reprochó el lunes el ministro de Economía-, Ibarra ya reclamó el redescuento durante las reuniones de gobernadores, donde la urgencia de las provincias minimizó el apremio de la contabilidad porteña.

Del pequeño superávit que arrastra la Ciudad desde hace cuatro años, el ejercicio actual podría cerrar con un déficit cercano a $ 360 millones, siempre y cuando se mantenga el nivel de recaudación, que en febrero reportó una baja de 20% y que el gobierno nacional salde la deuda de la cuota fija de coparticipación que gira al distrito, que ya lleva 6 meses de retraso.

Ahora solicita que el Banco Central le otorgue un redescuento por esos $ 360 millones, y argumenta tal pedido con que «al Ciudad sólo le redescontaron $ 180 millones, cuando a un banco privado le dieron $ 3.600 millones».

El préstamo, de concretarse, estaría dividido en $ 300 millones que la entidad a su vez prestaría a la Capital y otros $ 60 millones que daría de crédito a municipios bonaerenses, como ya lo hizo con un año de gracia para devolver, por caso, en la suma total de unos $ 16 millones.

De ese modo -quieren convencer a Remesevitarían que circule una moneda alternativa más en el área metropolitana, debido a que los bonos de la Capital deberían tener aceptación en el conurbano por el flujo de habitantes de uno a otro distrito.

Sin embargo, Ibarra duda sobre la asistencia que pueda brindarle Duhalde. Algo así deslizó la semana pasada ante un plenario de todos sus funcionarios de mayor jerarquía a los que convocó para pedirles que trabajen porque «estamos en el límite o somos los últimos de la vieja política y nos arrastra o estamos entre los primeros de la nueva política».

En medio de esa arenga doméstica (en verdad, son tantos los funcionarios que la tertulia se desarrolló en el Centro Cultural San Martín), Ibarra les comunicó: «En la relación con el gobierno nacional, estamos, diría, en una situación equilibrada. Ni nos están atendiendo demasiado bien ni nos están tirando por la cabeza». La Legislatura porteña otorgó en diciembre pasado poderes especiales a Ibarra mediante una Ley de Emergencia propia, lo que le permite actualmente, además de ordenar la emisión de moneda con vencimiento en 2005, demorar al pago a proveedores.



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