Decir que fue una semana difícil es pecar de ingenuos, cuando la terna de las últimas ruedas se anotó como la peor desde noviembre de 2002. De hecho, el saldo viernes contra viernes nos deja con una merma de 3,71% para el S&P 500, 4,07% para el Dow y un inusual 6,49% para el NASDAQ. Decir que al frente de las bajas estuvo el sector tecnológico no sorprende demasiado, e incluso podría pensarse que no es tan mala noticia si consideramos que a fin de octubre el mercado electrónico acumulaba una suba cercana a 19%. El problema para muchos es que más allá de efectos puntuales como el mal balance que presentó Qualcomm en la última rueda se ha comenzado a ver que los "bastiones" de este segmento (Google, Apple, RIM, etc.) han comenzando a "resquebrajarse" marcando mermas de más de 10% (el viernes, aunque cerró 4,3% abajo, Google alcanzó a perder 10,5%), dando por tierra con el mito de invulnerabilidad que los rodeaba.
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Otro factor vinculado a lo anterior -aunque no tan nuevo- que se percibió estos días fue el desarmado de las operaciones de "carry trade" (tomo dinero en regiones de tasas bajas para financiar tenencias en lugares de tasas altas), lo que se reflejó en el desplome del dólar a 110,79 yenes (el mínimo desde junio de 2006) y un nuevo mínimo histórico ante el euro. Decir, a esta altura, que los papeles financieros son el verdadero lastre del mercado no sorprende a nadie. Por resultó curioso que tras perder 2,6% en la mañana del viernes alcanzaran a trepar 2,4% por la tarde, ganando 0,1% al final del día (el Dow retrocedió 1,69%, a 13.042,74 puntos), a pesar de fuertes pérdidas del Wachovia Bank, las malas proyecciones a futuro del JP Morgan y el Bank of America, los rumores de que el Barclays habría perdido u$s 10.000 millones, etc. La mejora se vinculó a los rumores sobre la inyección de fondos que estaría haciendo la Fed, un posible recorte anticipado de tasas (si no se "normaliza" pronto la situación) y valuaciones en el sector bancario y financiero que lucen como "pichinchas" (el problema es que nadie sabe qué ocultan los balances). Con tanta mala noticia, algo viene pasando inadvertido: las ganancias contables del período para todo el mercado cayeron 20% (27% para los bancos).
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