En el caso del Impuesto al Valor Agregado (o su equivalente en cada país), la Argentina aplica 21%, lo que implica que está sólo por debajo de Uruguay, que impone 23%. Brasil tiene una banda porcentual que va de 7% a 25%, cuando este último nivel llega únicamente a artículos de consumo, y los bienes más generalizados (alimentos, servicios públicos, remedios, bebidas, etc.) tienen la presión más baja del sistema.
En el caso de las retenciones a las exportaciones, que llegan a 25%, en el resto de los países latinoamericanos prácticamente no existe.
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