En los gráficos se puede observar año a año los pagos efectuados a organismos. También cómo se redujo la exposición con el Banco Mundial.
La Argentina efectuó pagos netos a los organismos multilaterales de crédito por u$s 25.899 millones entre 2002 y el primer cuatrimestre de 2006. Para hacer frente a estas obligaciones utilizó reservas internacionales y fondos provenientes del superávit fiscal.
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Así surge de un informe -al que tuvo acceso Ambito Financiero- que preparó el Ministerio de Economía y que fue utilizado en la presentación del delegado del país ante el Banco Mundial (BM), Alieto Guadagni. Esto se reveló en el marco de las negociaciones para conseguir la aprobación de un nuevo programa financiero del organismo por u$s 3.300 millones que serían desembolsados a lo largo de los próximos tres años.
En el mismo trabajo se señala que la exposición argentina ante el BM bajó 30% desde el comienzo de la crisis, ya que la deuda con el organismo bajó desde u$s 9.400 millones en diciembre de 2001 hasta u$s 6.800 millones en la actualidad.
Si bien todos los años muestran un monto importante de pagos netos a los organismos, el récord se da en estos primeros meses de 2006 por una razón simple: la cancelación total de la deuda con el FMI, que insumió u$s 9.512 millones de reservas internacionales del Banco Central. Pero aparte de lo pagado a la institución que preside Rodrigo de Rato, hubo otros u$s 1.000 millones que tuvieron como destino fundamentalmente el Banco Mundial (ver cuadro).
La cifra de cancelaciones netas toma en cuenta los pagos de capital e interés efectuados a los organismos contra los desembolsos realizados por éstos desde el comienzo de la crisis. La estadística demuestra que la Argentina hizo un gran esfuerzo no sólo por cumplir con los vencimientos de la deuda, sino, además, por disminuir los montos adeudados a los organismos.
Con el BID
La excepción es el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), ya que la deuda que la Argentina mantiene con la institución ronda los u$s 9.000 millones y prácticamente no cayó desde el inicio de la crisis (salvo por un pequeño monto en 2002).
Eugenio Díaz Bonilla, representante argentino ante la institución, señaló que «el BID hizo en estos años un gran esfuerzo para colaborar en el proceso de recuperación argentino e incluso para financiar las cancelaciones a los restantes organismos». El gobierno tiene en marcha un programa con el organismo por u$s 5.000 millones que serán desembolsados en cinco años, con lo cual los pagos que debe efectuar el país están «calzados» con estos desembolsos.
La decisión que tomó el gobierno de Néstor Kirchner de reducir el endeudamiento con los organismos, en particular, el FMI y el BM, genera arduas polémicas. En parte, se trató de una determinación obligada, ya que a partir de 2002 las instituciones querían recuperar al menos parte de los fondos prestados al país durante la convertibilidad. Por ello desembolsaron a un ritmo mucho más lento que las cancelaciones de la Argentina.
Pero ya a partir de 2004 cambió la actitud, y fue una decisión propia la de continuar efectuando cancelaciones netas, bajo la idea de « ganar autonomía». Claro que se trata de créditos a tasas de interés mucho más bajas (5% como máximo) respecto de lo que el país podría conseguir en los mercados de manera voluntaria. Sobre todo, en momentos de turbulencia como los actuales, en los que la posibilidad de procurar fondos frescos en el mercado de deuda se reduce dramáticamente, además del incremento del costo. Se estima que la Argentina debería pagar no menos de 9% por una colocación similar a la que hizo en abril, en la que pagó 8,09%.
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