La economía brasileña, tras ocho trimestres consecutivos de crecimiento, se estancó en el tercer trimestre de 2011, un freno en seco esperado y considerado "pasajero" por el Gobierno, debido a que, según fuentes oficiales, fue provocado por medidas restrictivas ya levantadas.
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El Producto Interior Bruto (PIB) de Brasil creció 0,0 por ciento en el tercer trimestre del año en comparación con el segundo y un 2,1 por ciento en la comparación con el mismo período de 2010, según los datos divulgados este martes por el estatal Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas (IBGE).
Pese al estancamiento de la actividad económica entre julio y septiembre, el crecimiento acumulado de la economía brasileña fue del 3,2 por ciento en los nueve primeros meses del año y del 3,7 por ciento en los últimos doce meses hasta septiembre.
"En el cuarto trimestre la economía está en aceleración porque ya revertimos parte de las medidas (restrictivas) que habíamos adoptado (para combatir la inflación)", afirmó el ministro de Hacienda, Guido Mantega, en declaraciones a los periodistas.
Tanto Mantega como los economistas del mercado financiero consideran que, además de la crisis económica internacional, el estancamiento del tercer trimestre fue provocado por las medidas restrictivas que el propio Gobierno adoptó a comienzos del año para frenar la inflación, como la elevación de las tasas de intereses y del encaje bancario, y la reducción de los gastos públicos.
"El Gobierno venía ejecutando una política de contracción, con tipos altos y ajuste fiscal, por lo que se podía esperar hasta una caída del PIB en el tercer trimestre", dijo a Efe André Prefeito, economista de la firma Gradual Investimentos. "Otro hecho importante fue el empeoramiento de la situación en la zona del euro", agregó el economista.
"El Gobierno no pisó demasiado el freno. Lo inesperado fue el agravamiento de la crisis internacional. Era un factor que no esperábamos", dijo por su parte Mantega.
Pero el Banco Central comenzó en agosto un proceso de reducción gradual de los tipos de interés, que ya volvieron al nivel de comienzos del año, y el Gobierno levantó varias medidas restrictivas y anunció un conjunto de incentivos para elevar el consumo.
Las medidas buscan que el gigantesco mercado interno, motor de la economía brasileña en los últimos años, vuelva a impulsar el crecimiento y revierta la caída de la demanda externa provocada por la crisis internacional.
"Tenemos el control de la situación. A diferencia de otros países afectados por la falta de mercado o por la crisis, aquí tenemos la posibilidad de acelerar el crecimiento con el mercado interno", afirmó Mantega.
Según el Gobierno, la ligera recuperación en el cuarto trimestre permitirá que Brasil termine el año con una expansión de cerca del 3,2 por ciento (por debajo del 3,8 por ciento previsto) y que el crecimiento llegue al 4 o el 5 por ciento en 2012.
Por su parte, los economistas del sector financiero consultados la semana pasada por el Banco Central prevén un crecimiento del 3,09 por ciento para el 2011 y del 3,48 por ciento para el 2012.
En cualquiera de los dos casos el crecimiento del PIB brasileño de este año será de menos de la mitad del 7,5 por ciento medido en 2010, cuando el país obtuvo su mayor expansión en 25 años.
Los datos divulgados hoy muestran que Brasil, que hasta ahora no daba señales de contagiado de la crisis internacional, está creciendo menos que los otros países emergentes y que los propios países afectados por la crisis.
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