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15 de octubre 2010 - 13:37

La entrevista de los lectores: Rattazzi responde

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Los lectores de ámbito.com enviaron durante el Coloquio sus preguntas al empresariado. Además, eligieron a quién querían entrevistar: Cristiano Ratazzi. El presidente de Fiat contestó sobre la relación con el Gobierno, inseguridad, Venezuela y otros temas.

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Periodista: ¿Por qué los empresarios no se unen al reclamo de la inseguridad?, ¿tienen miedo a represalias?

Cristiano Rattazzi: No, diría que seguramente no es por miedo a represalias, pero es un problema privado de cada uno. Es decir, las cámaras empresarias tienen ya mucha carne en el fuego de lo cual hablar, de problemas económicos, macro, competencia, eficiencia, productividad. Entonces, digamos, que se deja más o menos a otros sectores ser la punta de lanza contra la inseguridad, que es un problema grave.

P.: Italia supo combatir realmente muy bien los problemas que tuvo de violencia. ¿Podría llegar a ser, con las diferencias del caso, solucionado en la Argentina?

C.R.: Esa era una violencia guerrillera e institucional. Algunos lo resolvieron mejor y de una manera más institucional y otros de otra manera, pero no es el tipo de violencia que se ve ahora. Ahora se ve más bien violencia privada, en sectores del Conurbano, violencia particular. Entonces, no es el mismo problema.

P.: ¿Pero cree que se puede solucionar?

C.R.: Obvio que se puede solucionar. Pero todo lo que es una reducción de la libertad de alguien, de crear daño a otro, tiene un efecto indeseado.

P.: ¿Por qué muchos empresarios se quejan de las políticas del Gobierno, pero después cuando se reúnen con las autoridades tienen una actitud más pasiva?

C.R.: Yo cuando estoy con las autoridades tengo muy buena relación, también es una cuestión de educación. Yo siempre digo, voy si me invitan a cualquier lugar, a Casa de Gobierno voy a ir siempre, voy a ser educado, estar presente en la reunión. Yo me reservo el derecho de decir lo que pienso cuando salgo. Y eso me lo reservo siempre. No es que pueden pensar que si voy a Casa de Gobierno es para decir lo que quiera que diga el Gobierno. Voy y después diré lo que pienso. Pero ahí las relaciones son muy normales como cualquier debate y cualquier persona. Yo no tengo problema casi con ninguno de los ministros que hay, son amigos, charlamos todo. Después yo mantengo mi derecho de pensar lo que es bueno para el país y lo que no es tan bueno para el país y manifestarlo públicamente.

P.: No es algo muy común que los empresarios digan lo que piensan. Es más, el famoso "off the record" es lo que más funciona, ¿por qué es esto?

C.R.: Digamos que hubo un período que después del caos que armaron en el 2001/2002 fue vergonzoso, atajos por todos lados, contratos no respetados, pesificaciones asimétricas, hicieron cosas horrorosas. Para el empresario fue un período muy bueno, hasta el 2008 en el cual los salarios eran bajísimos, el dólar era altísimo, las tarifas bajísimas. Entonces había una falsa situación pero que era muy favorable. Entonces todos decían "no hagamos olas" porque nos va bien. En el 2008 eso un poco cambió. Yo ahora veo que soy considerado bastante moderado, pero también en 2003/2004 decía "miren que así no se hace una Argentina de largo plazo. Se sigue haciendo una Argentina de corto y mediano plazo. Y yo quiero la Argentina de largo plazo para mis hijos y las generaciones que me van a seguir".

P.: ¿Cree que estamos muy lejos de ser Venezuela?

C.R.: Por suerte sí. Puede ser que no estarían tan contentos los venezolanos si digo "por suerte". Pero me parece que todavía estamos muy lejos, estamos más cerca de Brasil que de Venezuela. Por lo tanto por ahora estamos bastante tranquilos en eso y además digamos que de toda América Latina, que le está yendo brutal a toda América Latina, desde 2003 en adelante no hay nadie que no le fue de una manera extraordinaria. Al que peor le fue en los últimos años fue a Venezuela, con alta inflación hasta llegar a recesión, por lo tanto digamos que nadie hoy en día quiere ser Venezuela. Quiere ser Perú, Brasil, Chile, Uruguay, a los cuales les va bien.

P.: ¿Qué nos falta para ser cada vez más parecidos a Brasil?

C.R.: Bueno, Brasil cuando llegó a estos momentos de bonanza extraordinaria decidió apuntar a la inflación próxima al 0 y conseguir el ingreso al crédito. Nosotros estamos con inflación muy alta del 25/30% y todavía lejos del ingreso al crédito. Te diría que son decisiones totalmente diferentes, pero es una decisión fundamental del país. Arreglar sus desórdenes, arreglar tarifas normales, tener un INDEC que mida algo, aceptar que un Fondo haga una inspección, porque tenemos que aceptar que alguien nos audite las cuentas. En mi compañía tengo varios auditores que vienen, me auditan las cuentas y nadie lo pone en discusión ni nunca protestaría. Viene bien que me auditen la cuenta y me digan cómo está. Entonces la idea de que el FMI no puede venir a ver las cuentas y terminamos pagando anticipado al FMI u$s 10 mil millones que hoy nos vendrían muy bien y por sobre el cual pagamos 4,5% y al mismo momento nos endeudamos con Venezuela al 15%. Fue medio rara esa decisión, bueno, esas son las decisiones que hacen que Argentina se aleje de Brasil, Chile y Perú y se acerque a algo que no se sabe bien que es.

P.: ¿Estaría el empresariado dispuesto a aportar el 17% de los salarios que se pagan para poder financiar el 82% móvil? Uno de los argumentos del Gobierno fue que no hay plata para poder implementar el 82% móvil, que objetivamente la Corte Suprema ordenó que se debe pagar.

C.R.: Es muy largo. Si el 17% más de lo que ya ganan, obviamente habría que bajar 17% el salario que reciben para hacer el aporte del 17%, a menos que los salarios sean rezagados y que tienen todavía una posibilidad de aumento de productividad.
Yo puedo hablar de nuestro caso, porque no puedo ser genérico. Nosotros estamos ya con el salario más alto, especialmente a nivel obrero, no a nivel empleado. Pero a nivel obrero más alto que Brasil. Nuestro punto de referencia es Brasil. No tenemos absolutamente ningún margen para dar más aumento de costo salarial. Después que va a aportar por los jubilados, a los cuales les tengo mucho respeto y fui el primero en luchar contra la confiscación de lo cual había plata mía de las AFJP, que era un principio de solución del problema de la provisión a largo plazo y de la financiación del sistema provisional, junto con un millón de personas que fueron perjudicados por eso, quiero decir que hay que ayudar a los jubilados que no hay ninguna duda. Entonces que sea 82, 76 ú 84, pero los que aportaron tienen cierto derecho. Ahora, cuando después se agregan 4 millones de jubilados que nunca aportaron nada, no se si es correcto que el que aportó toda su vida tenga después una jubilación igual al que nunca aportó nada. Creo que tiene que ver una jubilación con valuación en función a la capitalización, sea pública o privada no importa, pero en función a la capitalización de todo lo que aportó, a los que no aportaron nada el sistema de reparto tiene que ayudarlo porque sino estarían en máxima pobreza y ahí está el Estado para ayudar a quien está en máxima pobreza.

P.: ¿Usted está de acuerdo con el veto presidencial o cree que se debiera haber tratado de ver, de ir cumpliendo con esta disposición que, además, la Corte Suprema instauró?

C.R.: Eso ya es una cuestión política difícil para ver. Evidentemente dicen "hay plata, no hay plata". La plata es según donde hacés la reasignación de la partida presupuestaria, eso es obvio. Entonces es una decisión política. Si decidió eso el Gobierno, es una decisión política de ellos que sabrán ellos lo que ellos consideran justo. Yo creo se le debe mucho a los jubilados argentinos, pero desde hace años que no se respeta, no se hace un plan de financiamiento serio del sistema jubilatorio. Y ahora está totalmente en andas el sistema jubilatorio. Por lo menos lo de las AFJP iba tratando de ver la cuestión por un millón y medio de argentinos. Ahora ni esos, ya nadie sabe más cuánto le va a tocar cuando se jubile y eso es un error porque además el sistema de AFJP que daba también capitalización a la Bolsa. Acordemos que quien en serio crea riqueza, quien en serio da salarios reales y que sirven a largo plazo es la industria privada. Porque el Gobierno la verdad crear valor no sabe ni de qué se trata.

P.: ¿Cuál es el valor del dólar conveniente para exportar?

C.R.: Esos son discursos tan largos que se puede discutir horas y horas. Lo que seguramente los empresarios tenemos que hacer es buscar eficiencia, competitividad, productividad al máximo y eso es lo que se hace en todo el mundo. Hace lo que se hizo en el 2001-2002 es demasiado fácil y no resuelve a mediano plazo los problemas del país. Ahora tener un dólar muy retrasado tampoco. Entonces hay que después encontrar un equilibrio que está dado también a las leyes del mercado, no es que ese equilibrio se puede quedar por arriba a priori. Es un equilibrio que deriva de enormes leyes del mercado económico.

P.: ¿Pero el valor que hoy está cerca del 4 lo encuentra razonable, considera que no es un problema preocupante el tipo de cambio de hoy?

C.R.: Si seguimos teniendo inflación del 25-30% y un dólar planchado mes a mes se va a poner más preocupante.

P.: ¿Por qué existe un poco la convicción de que los empresarios no invierten sus utilidades en la Argentina? ¿Esto es así?

C.R.: Nosotros ahora en Fiat, estamos invirtiendo u$s 200 millones en un modelo nuevo de fábrica. Durante los últimos 2 años hemos invertido más de u$s 100 millones para hacer fábricas más eficientes, yo digo en el mundo, pero de hecho que acaba de ganar un premio a la calidad de Argentina muy importante que nos van a entregar en Casa de Gobierno el mes que viene. Por lo tanto, nosotros seguimos invirtiendo. Ahora, cuánto hay que invertir o no preguntémonos a todos los privados cómo hacen, cómo balancean sus inversiones. Invierten todos en la Argentina, todos los que invirtieron en Argentina y se jugaron en Argentina en el 2001 ¿qué les pasó a ellos?. Por lo tanto, seamos un poco serios. En un país más serio se invierte más, en un país muy volátil se invierte menos y se invierte sólo con enormes retornos que es lo que está encontrando el país cuando va a tratar de buscar plata en los mercados internacionales.

P.: ¿Qué es lo bueno del empresario argentino y que es lo malo? 

C.R.: Yo creo que más que el empresario, hay mano de obra muy capaz. Cada vez que va un argentino al exterior es muy exitoso. El sistema social argentino está levemente enfermo y no acepta reglas a mediano plazo, a largo plazo buenas. Y empresarios son de igual de buenos acá que allá. Obviamente Brasil ha decidido seguir un camino que es de ser un país del primer mundo. Yo me acuerdo la frase del 2002/2003 diciendo "¡Já! ¿Qué ambición tenemos de estar en el primer mundo? ¡Estamos mucho mejor en el tercer mundo!". No la entendía porque tengo el orgullo de ser argentino, tengo la ambición de estar en el primer mundo y me gusta que mis hijos y mi gente tenga esa ambición. Tener ese tono de "¡Qué bueno es estar en el tercer mundo y lejos del primer mundo!" no hace parte de mis aspiraciones. Pero hay muchos en Argentina que en cierto momento declararon que lo ideal es estar en el tercer mundo y eso evidentemente no son los empresarios que quiero yo.

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