La inflación anual de China medida por el índice de precios al consumidor (IPC) alcanzó un máximo en 11 años en noviembre, con nuevas señales de que las presiones sobre los precios se desparraman de los alimentos a la economía en general.
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Los datos de inflación difundidos hoy incrementaron las perspectivas de que las autoridades ajusten aún más la política monetaria.
El alza del IPC, de 6,9 por ciento respecto del mismo mes de 2006, deja en claro porque el Gobierno se centró en el combate contra la inflación como una prioridad para el año próximo.
El avance de los precios al consumidor en noviembre superó la previsión de los analistas, de 6,4 por ciento, y el incremento de 6,5 por ciento registrado en octubre.
El enorme superávit comercial del país es otra preocupación. Otros datos de hoy mostraron que las medidas para contener las exportaciones y promover las importaciones redujeron esta brecha ligeramente en noviembre.
Pero si bien el superávit de 26.300 millones de dólares fue inferior al récord de octubre, de 27.100 millones, igualmente fue el tercero más alto en los registros.
Los críticos dicen que el superávit está impulsado por un tipo de cambio deslealmente infravalorado, un tema principal en las conversaciones bilaterales que sostendrán esta semana Estados Unidos y China en Pekín.
Por ahora, los economistas prestan más atención a la inflación, que ha sido incentivada principalmente por los costos de los alimentos.
En noviembre, los alimentos costaban 18,2 por ciento más que un año atrás, pero las estadísticas mostraron presiones de precios más amplias.
La inflación anual fuera del sector de los alimentos se aceleró a 1,4 por ciento en noviembre, la mayor subida del año.
"Eso es una fuente de mayor preocupación, un indicio de que en los mercados de materias primas de China hay más ajuste, y de posible recalentamiento", dijo David Cohen, economista de Action Economics en Singapur.
Yao Jingyuan, economista jefe de la Oficina Nacional de Estadística, dijo que la inflación para todo el año probablemente se ubique en un 4,7 por ciento, que sería la más alta desde 1996.
La semana pasada, los principales funcionarios chinos anunciaron que pasarían a una política monetaria "ajustada", desde lo que calificaron como una década de política "prudente".
La creciente inflación de los precios al consumidor debería reforzar su determinación, dijeron los analistas.
"Prevemos que el banco central responda a los fuertes datos de inflación con medidas adicionales de ajuste", dijeron Yu Song y Hong Liang, economistas de Goldman Sachs en Hong Kong, en un informe para sus clientes.
El sábado, China elevó los requisitos de reserva de los bancos en un punto porcentual entero a 14,5 por ciento. Fue el décimo incremento del año que dispone el organismo monetario, que también ha subido las tasas de interés en cinco oportunidades en 2007.
Con respecto al sector externo, el superávit comercial de China para los primeros 11 meses del año resultó de 239.300 millones de dólares, superando fácilmente el total de 177.000 millones de dólares registrado todo el año previo a pesar del debilitamiento de la demanda estadounidense.
En noviembre, las exportaciones subieron 22,8 por ciento y las importaciones aumentaron 25,3 por ciento respecto del año anterior, ampliamente en línea con los datos de octubre.
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