Desde el Ministerio de Economía, se observa cada día con mayor preocupación una realidad: el derrumbe del precio de la soja. Acumula desde mayo una caída de 40%, según la cotización de Chicago, por lo que llegó a los valores más bajos de los últimos 27 meses. La mayor oferta en Estados Unidos y la lluvia dentro de la Argentina (posibilita una mejor cosecha) son los factores que en los últimos días profundizaron esta tendencia. Además, como los productores locales tienen acumulados 8 millones de toneladas, a la espera de una mejora en los precios que nunca llega, la situación hacia el futuro se complica aún más. Esta baja, por ahora, no afecta sustancialmente a los ingresos provenientes de las retenciones a las exportaciones. Sin embargo, si continúa la caída, la recaudaciónpor esta vía, inevitablemente, comenzará a perjudicarse. Nadie en Economía quiere pensar qué puede pasar incluso el año próximo si la contracción de los precios de la soja se profundiza y llega a los niveles de 2002. Realmente, un tema preocupante sobre el que ya deberían haberse diseñado medidas para evitar la alta sojadependencia del país.
Los productores locales aún cuentan con 8 millones de toneladas en sus silos, a la espera de mejores cotizaciones que no llegan. Dicho tonelaje se desvalorizó u$s 3 por tonelada ayer.
Las ventas estadounidenses de soja cayeron 47% en una semana mientras los operadores creen que el futuro informe del
Ayer, en Estados Unidos, las bajas alcanzaron 2,8% para la posición noviembre (u$s 187,03 por tonelada) y 2% para enero (u$s 186,29 por tonelada).
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