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Se descuenta que el principal interés en participar provendrá de entidades del exterior. Esto se debe no sólo al buen momento en general que están atravesando los títulos argentinos, sino también al hecho de que participando en la emisión primaria del título no tienen restricciones para ingresar divisas al país. De esta manera evitan el control a los capitales golondrina, que obliga a inmovilizar 30% del total ingresado.
También se espera que las AFJP, bancos locales y otros inversores institucionales ingresen en la oferta.
La intención de Roberto Lavagna era no avalar tasas que no superen 8% anual. Sin embargo, aun después de la fuerte suba que tuvieron los bonos argentinos en setiembre, se estima que deberá pagar por encima de ese nivel. El punto de referencia más cercano es el BODEN 2012, que tiene un rendimiento de 7,70% anual.
El secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, respetó en esta nueva colocación la decisión de no emitir bonos en pesos que indexan por inflación. Pero la perspectiva de que continúe el proceso inflacionario llevó al gobierno a evitar nuevas emisiones en pesos.
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