Si mirásemos únicamente lo difundido por las agencias noticiosas, la conclusión hubiese sido que era imposible que el mercado bursátil terminara del lado ganador. El dólar continuó cediendo terreno ante las demás monedas (el euro cerró en u$s 1,5529 y el yen en 104,76); los inversores se alejaron de los bonos de largo (la tasa a 10 años trepó a 3,913%) y priorizaron la de dos años (2,385 por ciento); el petróleo trepó a u$s 122,84 por barril (cerró en u$s 121,84) rompiendo todas sus marcas históricas y, lo que es peor, los analistas comenzaron a hablar de lo que hasta hace poco se veía como una fantasía: u$s 200 por barril (a no asustarse tanto porque sería dentro de dos años).
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Fannie Mae anunció una pérdida para el último trimestre de 2.200 millones de dólares, y la administradora de fondos Legg Mason, la primera pérdida de su historia, el banco UBS decidió deshacerse de 5.500 de sus empleados (los 11.000 millones de dólares que perdió ya eran conocidos), y Merck, de 1.200. Prácticamente 80 por ciento de los norteamericanos se mostraron convencidos de que estamos en plena recesión; la licitación de fondos de la Fed atrajo un bajísimo número de candidatos; etc. Con este trasfondo nadie debiera de sorprenderse demasiado que en los primeros quince minutos de operaciones el Dow retrocediese 0,82 por ciento.
Lo que sí resultaría más difícil de aceptar es que con estas mismas noticias, cuando sonaba la campana de cierre el Dow ganaba 0,4%, estacionándose en 13.020,83 puntos. Es difícil decir qué es lo que pasó, aunque es claro que el sector financiero que en un principio retrocedía casi 2% y al final del día ganaba 1% tuvo mucho que ver (la estrella, sin dudas, fue el sector energético).
Lo curioso es que pareció ser el anuncio que Fannie Mae recurrirá al mercado para buscar u$s 6.000 millones en capital fresco, lo que dio vuelta al mercado. Curioso porque ésta no es una buena noticia (tampoco lo es la baja de encajes que propiciaría el gobierno) aunque aleje la chance de una intervención de los reguladores, lo que sin dudas sería una peor noticia.
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