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30 de noviembre 2007 - 00:00

Lo que se dice en las mesas

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  • Termina muy bien la semana, especialmente para los operadores argentinos, todos ellos con taquicardia desde el 20 de julio, cuando comenzó la crisis hipotecaria en Wall Street. «Es el turno de los bonos con mayor beta», especificó un experto. Traducción: ese «beta» es un indicador de la volatilidad de los bonos del país respecto del promedio. Por ejemplo, aquellos emergentes con «beta» igual a 1, se mueven de la mano del promedio, tanto para arriba como para abajo. Los que lo tienen mayor a 1 cuentan con oscilaciones mayores que el promedio. No es difícil imaginar los países que integran el lote de «beta mayor que 1»; son: la Argentina, Ecuador, Venezuela y Kazajistán (poco conocido en la plaza de no ser por el film «Borat»). Concretamente ayer, esa suerte de eje del mal para inversores fue lo que mayor performance alcista observó para alivio de los inversores locales. Hasta se vio a los Discount en dólares clausurar ayer a casi u$s 97 frente a los u$s 91,5 de la semana pasada. Así, en una jerga menos técnica, están reflotando los precios de los bonos hundidos la semana pasada (el agua los sigue cubriendo igual).   

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  • ¿Cuáles son los datos que miran los operadores antes de abrir la jornada? Como la Bolsa de Nueva York abre sus operaciones recién a las 11.30 hora argentina, en las mesas se sigue de cerca un papel clave para anticipar la tendencia de este mercado tan pendiente de la crisis de hipotecas. Se trata de la acción del Citi, de la cual en EE.UU. hay un «pre-market» (precios previos a la apertura) o, caso contrario, se mide su evolución en la Bolsa de Francfort. Luego, ya con las operaciones a pleno en Estados Unidos, se sigue directamente el índice Standard & Poor's 500 (el Dow Jones sólo cuenta con 30 papeles) o su versión «financiera», que consta de las principales entidades y bancos norteamericanos.

  • Son épocas del año en las que de lo que más se habla es de los bonus que se cobrarán tras este difícil año en lo financiero. Como siempre, hay ganadores y perdedores entre bancos, «los que la vieron» y «los que no». Un reconocido economista-operador ejemplificó esto señalando que «el total de bonus que repartirá Goldman Sachs a sus empleados es mayor que el valor bursátil de Bear Stearns». El primer monto es de u$s 16.000 millones; y el segundo, de u$s 14.100 millones. Goldman tuvo una excelente performance, escapando al virus «subprime», algo que Merrill Lynch, por ejemplo, no pudo hacer y fue uno de los más castigados, lo que ocasionó no sólo pérdidas en sus balances, sino también retiro de fondos de ahorristas (incluso desde la Argentina). Las grandes ligas de los bancos de inversión en el mundo quedaron así reducidas a un tridente, integrado, además de Goldman, por el JP Morgan y el Deutsche. Pero retornando a la cuestión de los bonus, en Nueva York quienes operan mercados emergentes han ganado plata a lo largo de 2007. Distinto es el caso de los que están en hipotecas, derivados y otros departamentos, que festejan de por sí el poder mantener sus puestos. Los bonus a operadores en muchos casos es una mezcla de rendimiento personal, ganancia del banco y performance de la cotización de la entidad en cuestión. Normalmente, si hubo gestión positiva, algo se cobra, más allá de los otros factores. Obviamente, lo que gana un operador en Wall Street versus uno de la Argentina es muy diferente. Uno de estos últimos remitió una fórmula: «A lo que se cobra en Wall Street se lo divide por dos, se lo pesifica y te da el bonus para un mesadinerista argentino».

  • Epoca también de cócteles de fin de año, y en esta semana relució el del Industrial, con 400 invitados en el Yacht Club de Puerto Madero. Desde «corretas» (nombre en la jerga de los corredores de cambio) hasta «traders» de bancos extranjeros. Reflejo de un difícil año del mercado financiero fue el hecho de que varios operadores estuvieran pendientes del sorteo de un celular «i phone». En las buenas épocas, eso hubiera sido un presente insignificante. Hasta el ganador del celular sorteado no lo puede utilizar en la Argentina, sino que está obligado a concurrir a un mercado paralelo para «crackearlo»... ¿A qué se le puede hincar el diente en esta situación del mercado? Recomendaban allí los bonos en pesos. Aun los que dependen del humor de Guillermo Moreno para medir la inflación ofrecen 20% anual considerando un maquillaje de precios que derive en 8% de inflaciónanual. Para inversores alérgicos al INDEC, están los BONAR en pesos a tasa fija, sin indexación, que ofrecen 19% anual y con un vencimiento en 2012.   

  • Los estresados responsables de banca privada de las grandes entidades del mundo sintieron ayer que el mundo se les venía abajo. ¿Nuevas pérdidas por la crisis hipotecaria? ¿Más fondos de inversión en apuros por malas apuestas en el mercado inmobiliario norteamericano? Nada de eso. Esta vez, el cimbronazo fue producto de un terremoto que se sintió en pleno San Juan de Puerto Rico. Allí funcionan los «headquarters» de varios grandes bancos de inversión para la atención de clientes latinoamericanos y también estadounidenses. Miles de empleados de Wachovia, UBS, Citi, Santander, Merrill Lynch y Scotiabank (entre los más importantes) se vieron sorprendidos por un fuerte temblor en pleno horario de trabajo, luego del almuerzo (a las 15.05 hora local). No hubo que lamentar víctimas, y minutos más tarde llegaban los detalles: el epicentro del terremoto de 7,3 puntos en la escala Richter se produjo en la paradisíaca isla de Martinica y repercutió en Puerto Rico.   

  • ¿Qué tienen en común el Citi y la Argentina? Ambos deben pagar tasas de 11% anual en dólares para conseguir financiamiento. Eso sí, el banco norteamericano logró captar u$s 7.500 millones, mientras que el gobierno apenas arañó los u$s 500 millones en la última licitación de bonos. El fondo de Abu Dhabi, que se quedó con 4,9% de la institución, percibirá este cupón de 11% anual (con pagos trimestrales) por su tenencia por el plazo de cuatro años. Se trata de una tasa que se ubica casi 3,5 puntos por encima de lo que cobran los inversores que poseen acciones «preferidas» de la institución. La lectura para los medios especializados fue que el banco tuvo que pagar el mismo rendimiento que los bonos «basura», es decir, aquellos que están por debajo de la categoría de «grado de inversión». Fue el costo de la pérdida millonaria por la inversión en el mercado hipotecario. De todas formas, se estima que la posibilidad de apreciación de la acción es muy firme, luego de una caída de 40% en el año.
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