Benjamín Rauseo, humorista que se apoda «Er Conde del Guacharo», que fue candidato presidencial venezolano, decía ser casi un clon de Hugo Chávez pero, aclaraba, entre ambos existía una clara diferencia: «Yo vivo en Venezuela mientras Chávez se la pasaba viajando por ahí».
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La anécdota, relatada por el bolivariano entre carcajadas, es rigurosamente certera. Tras ser reelecto con 62,3% de los votos, Chávez inició ayer una frenética gira por Sudamérica que lo llevará a cuatro países en apenas 48 horas. Una más en su « diplomacia activa», ahora para pasear su besamanos socialista modelo siglo XXI por los países «hermanos».
Como parte de esa ronda, Chávez hará una visita privada a Buenos Aires y será recibido por Néstor Kirchner. Se espera un anuncio conjunto sobre el « salvataje» a SanCor (ver aparte). A Chávez le fascinan esas aventuras de Robin Hood y quiere su show.
¿Habrá, además, indicios de un acuerdo comercial de Venezuela con otra empresa láctea argentina? Necesitada de insumos lácteos, durante la negociación por SanCor se habría abierto una puerta de diálogo entre el gobierno de Chávez y la firma santafesina Milkaut.
Dudas
Anoche, en cambio, se dudaba de que haya precisiones respecto del nuevo embajador de Venezuela en el país. El martes, desde Caracas, Chávez informó que su delegado Roger Capella «no volverá a Buenos Aires». Tiene el nombre del sucesor, que ya adelantó a Kirchner.
Se anticipa que sin ser un hombre de la Cancillería será un delegado moderado y «diplomático»; menos inquieto (o entrometido) que Capella. En privado, Chávez hará un último sondeo para tratar de convencer a Kirchner de que concurra a la cumbre sudamericana de Cochabamba, en Bolivia.
Cuando Chávez parta hoy de Brasilia hacia Buenos Aires comenzará la conversación entre los doce países del hemisferio comprometidos -así lo firmaron en Machu Picchu- con la creación de una unión sudamericana de naciones. Sólo faltarían dos presidentes: el colombiano Alvaro Uribe y Kirchner.
Más allá de su rechazo patológico a los encuentros de mandatarios, que dice que lo aburren y fastidian, hay otra razón puntual para que el patagónico se ausente de Cochabamba: la autoría de esa propuesta que, como se sabe, pertenece a Eduardo Duhalde y Lula da Silva.
Es más: por estos días, inusualmente activo en público, Duhalde salió de ronda para presentar su libro sobre, justamente, sus aportes a la unión sudamericana. Kirchner, entonces, prefiere viajar al sur. No tendrá suerte Chávez si intenta hacerlo cambiar de idea.
En las últimas horas, no sin alguna preocupación, el gobierno se anotició de otra novedad: para el viernes, Chávez tiene agendada una visita relámpago a Montevideo para encontrarse con Tabaré Vázquez. En un momento sensible, desde Buenos Aires se seguirá con atención ese viaje.
Ayer, luego de despedir a Daniel Ortega, presidente electo de Nicaragua, Chávez llegó a Brasilia para cenar con Lula, con quien volverá a verse hoy.
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