6 de enero 2004 - 00:00

Los bancos centrales de Asia definirán el futuro del euro

Tokio - ¡Qué diferencias pueden surgir en un par de años en los mercados cambiarios! El otrora poderoso dólar está cayendo; y el euro, que antes era débil, sube. La pregunta es: ¿cuándo reemplazará el euro al dólar como la principal moneda mundial? Respuesta: cuando Asia lo decida.

Los bancos centrales de esta región tienen vastas cantidades de activos en dólares, lo que significa que decidirán el destino del dólar. Y las autoridades monetarias asiáticas todavía tienen muchas inversiones en dólares.

Hay dos razones. Una es el persistente escepticismo sobre la estabilidad del euro en la era del terrorismo mundial y las perspectivas económicas. Las dos economías pilares del euro, Alemania y Francia, sentaron recientemente un terrible precedente para los miembros más pequeños de la Unión Europea al no respetar los límites de déficit presupuestario. ¡Imaginen lo que economías más pequeñas podrían intentar hacer entonces!

Dos, tener activos en dólares permite a los bancos centrales de Asia evitar lo que asusta a los gobiernos: un dólar en baja. Asia teme que una caída constante de la moneda de la mayor economía del mundo sofoque su recuperación posterior a 1997. Así que, para bien o para mal, el dólar sigue siendo rey y seguirá siéndolo hasta que los asiáticos se inclinen por el euro.

Estas noticias son a la vez buenas y malas para Europa. Buenas noticias porque su moneda única finalmente está ganándose la confianza de los inversores; malas porque el alza del euro de 20% frente al dólar el año pasado está volviendo a las economías menos competitivas y obstaculizando el crecimiento.

Las economías y empresas europeas han estado sufriendo las consecuencias de las enormes ventas de yenes de Japón. Al devaluar al yen, Tokio también impulsa al euro indirectamente.

•Atención

Que el destino de los entusiastas del euro y los pesimistas del dólar dependa en gran medida de los asiáticos significa que los inversores están prestando mayor atención a los flujos cambiarios. Los analistas que alguna vez pasaron los jueves estudiando las cifras de masa monetaria de la Reserva Federal ahora revisan a conciencia los datos sobre «tenencias en custodia» con un entusiasmo similar. Los datos muestran qué autoridades monetarias están vendiendo y comprando. A mediados de noviembre, las tenencias de bonos del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos en bancos centrales extranjeros superaron el billón de dólares por primera vez y continúan aumentando, principalmente debido a las compras asiáticas. Entre enero y agosto, las participaciones asiáticas de deuda estadounidense subieron en más de u$s 100.000 millones.

No obstante, incluso constantes compras de activos en dólares por parte de los asiáticos no pueden salvar a la moneda de EE.UU. si los inversores se tornan en su contra.
La caída del dólar el año pasado reflejó el temor de los inversores a los desequilibrios de EE.UU., principalmente, los déficit récord de presupuesto y de cuenta corriente.

Para Asia, una crisis generalizada del dólar sería desastrosa. Sacudiría al planeta y haría que los inversores pasaran a activos menos riesgosos. No está claro si Asia ofrece el tipo de inversiones de «puerto seguro» hacia las cuales se iría el capital. Asimismo, afectaría el poder adquisitivo de los consumidores estadounidenses, cuyos patrones de compra son ahora la fuente del optimismo asiático.

Una caída ordenada del dólar también podría tener grandes implicaciones para Asia. A corto plazo, podría afectar las economías dependientes de las exportaciones de la región; a largo plazo, la tendencia podría producir enormes beneficios en Asia, que sigue demasiado apegada a los tipos de cambio.

Durante años Asia ha impulsado sus economías manteniendo bajo el valor de sus monedas. La estrategia de prosperar exportando ha funcionado maravillosamente. Ahora que Asia está creciendo y que los mercados accionarios suben, es tiempo de intentar otra estrategia y salir de la trampa de la dependencia de las exportaciones.

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