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30 de agosto 2026 - 11:00

Mario Blejer, expresidente del BCRA: “El que dice que el dólar está barato es porque gana cuando devalúan”

El economista advirtió sobre las consecuencias de una corrección del tipo de cambio y pidió más pragmatismo al Gobierno de cara a las elecciones. Además, analizó el aumento de la morosidad, el acceso al crédito y la persistencia del riesgo país por encima de los 500 puntos.

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Mario Blejer: “Una vez que bajó de los 500 puntos no esperaba que volviera a subir, y eso es por la inestabilidad política”.

Mariano Fuchila

Mario Blejer, expresidente del BCRA (enero-junio 2002), entiende que el Gobierno está sumergido no solo en una batalla económica, sino también política. El también exasesor del Fondo Monetario Internacional (FMI) por más de 20 años, argumenta que la transición de un modelo económico a otro tiene costo, pero que la gestión del presidente Javier Milei debe ser “perseverante” porque una economía “tarda de cinco a diez años en normalizarse” y que aquellos detractores del programa fueron, en realidad, beneficiados por gestiones anteriores.

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“Sigo sosteniendo exactamente lo mismo”, respondió el economista al ser consultado sobre una declaración que realizó en 2024, cuando expresó su preocupación porque el Gobierno “no pueda evitar que la reacción del público sea negativa mientras se hace el ajuste”. A su vez, advirtió que al oficialismo le falta pragmatismo para “relacionarse con la gente”.

A su vez, quien fuera definido por el vicepresidente del BCRA, Vladimir Werning, como el que “timoneó la crisis desde el BCRA” tras la salida del uno a uno, considera que la devaluación es pedida por quienes “ganan” con la medida y que el Gobierno busca ganar competitividad a través de otros factores. A continuación, la entrevista en Ámbito Financiero.

Periodista: En agosto de 2024, en una entrevista concedida a La Nación, le preguntaron qué es lo que más le preocupa del Gobierno, y usted respondió: “Que no puedan evitar que la reacción del público sea negativa mientras se hace el ajuste. Que se pierda la paciencia antes de que logren estabilizar. Para eso tiene que reactivar la economía.” ¿Cómo evalúa esta advertencia, dos años después?

Mario Blejer: Sigo sosteniendo exactamente lo mismo. El problema es cómo navegás de una costa a la otra, y cómo haces la transición. Esto no es uno más uno igual a dos. Hay reacciones de las empresas, del mundo, variables que uno no controla. Y aun las que uno controla, no siempre sabe bien cómo hacerlo. El Gobierno adoptó todas las medidas que iba a adoptar, excepto aquellas que políticamente no ha podido. Pero el problema no pasa por falta de medidas, es que el efecto no es exactamente el que el Gobierno ha querido.

Yo no diría que hay que cambiar el rumbo ni nada por el estilo. Creo que el Gobierno tiene que ahondar en las reformas y ser perseverante. Una economía puede tardar cinco o diez años en normalizarse. Si se interrumpe el proceso, nunca puede llegar a pasar.

Lo que sí hay que saber es que durante ese proceso va a haber gente que va a tener problemas. Hay que planear para eso. Costo va a haber, pero hay que tratar de aminorarlo.

"El Gobierno está en una batalla político-económica"

P.: ¿Y qué se puede hacer para aminorar ese costo?

M.B.: Si supiéramos… Hay muchas cosas que son intangibles. Hay que crear confianza, seguridad, un ambiente favorable a los negocios.

Los que se beneficiaron con el sistema anterior van a buscar que al Gobierno le vaya mal. El Gobierno está en una batalla político-económica. A eso se le agrega la geopolítica y el contexto internacional. Y ahí la Argentina está en muy buena posición.

P.: ¿En qué términos?

M.B: Tiene como aliado al país más poderoso del mundo. Es importante, quizás no para todos los días, pero sí para el inversor. Por otro lado, está la mejora de los términos de intercambio.

P.: ¿Y cómo pueden impactar las elecciones estadounidenses de noviembre en la Argentina?

M.B.: Si Donald Trump no gana, obviamente va a tener un impacto negativo.

P.: Usted destaca que Argentina tiene una gran oportunidad en términos de minería, oil & gas. ¿Encuentra que hay una planificación para poder explotar esos recursos estratégicos e industrializar, o corremos el riesgo de quedarnos solamente con la exportación?

M.B: La pregunta es válida. Pienso que la Argentina no puede desperdiciar sus recursos naturales y tampoco puede jugar al populismo con esos recursos. No van a quedar para siempre ahí.

Pero si vas hacia una industrialización al estilo de la que se hizo anteriormente y, para eso, descuidás la inversión en los sectores productivos que son estratégicos, ahí va a haber un problema. Hay que buscar alguna forma de resolverlo, y ese planteo está en la ideología del Gobierno.

"La única forma que encontraba la Argentina para ganar competitividad era devaluando"

P.: ¿Puede profundizar más en ese planteo?

M.B.: Claro, cómo evitar que el sector industrial, o determinados sectores de servicios, queden rezagados. ¿Cuál es el problema? Que la Argentina no ha sabido ganar competitividad. Tampoco ha sabido ganar rentabilidad sin devaluar.

Es siempre la misma historia: subieron los precios internacionales, aumentó el gasto, aumentó el déficit, que se sostenía con deuda, y no se supo ganar competitividad.

La única forma que encontraba la Argentina para ganar competitividad era devaluando, y la devaluación es inflacionaria. Creo que hay que tener un modelo diferente.

P.: Hay economistas que sostienen que hace falta un tipo de cambio más alto.

M.B.: ¿Más alto que qué?

P.: Hay quienes hablan de un dólar de $1.700 o $1.800.

M.B.: ¿En base a qué cálculo?

P.: Dicen que el tipo de cambio está apreciado y que eso no ayuda al sector industrial.

M.B: Lo que ayudaría a esos sectores es que no haya inflación. Si el tipo de cambio sube, te arrastra todos los costos. Para que eso no pase, tiene que haber ganancias de productividad. Ahora dicen que el dólar está barato. Eso lo dice el que gana cuando se devalúa. Es muy difícil saber cuál es el tipo de cambio apropiado.

Yo no creo que haya una tasa de cambio de equilibrio fácilmente identificable, porque los sectores competitivos lo son porque ganaron competitividad y porque, en general, son competitivos en el mundo. La Argentina tiene, por ejemplo, alrededor del 20% del litio del mundo. Las tasas de cambio diferenciales tampoco funcionaron bien. La tasa de cambio es un precio importante para el sendero de desarrollo, pero no nos podemos basar solamente en eso.

El Gobierno busca desvincularla como único factor de competitividad. Y la verdad es que en la Argentina no ha habido devaluaciones sin inflación, ni los salarios ni la productividad han mejorado durante períodos largos a partir de una devaluación.

P.: Para ganar competitividad también se necesita acceso al crédito, hoy limitado por el aumento de la morosidad. ¿Considera, como sostiene el Gobierno, que la irregularidad en el pago de los préstamos es un problema exclusivamente entre privados?

M.B: Hay que mirar el tema y ver qué se puede hacer. No se puede intervenir cada mercado, pero en el corto plazo sí se podría hacer algo. Ideológicamente no me molesta.

"Al Gobierno le falta pragmatismo para relacionarse con la gente"

P.: ¿Cree que al Gobierno le falta pragmatismo?

M.B: Le falta pragmatismo para relacionarse con la gente. Tiene su gente que lo apoya, pero no se relaciona con el resto. Si a eso te referís, creo que sí. Las elecciones hay que ganarlas, pero no las vas a ganar insultando al público.

P.: ¿Cierto pragmatismo político, entonces, más que económico?

M.B: En la economía es bastante pragmático. No presentan cosas que no puedan funcionar.

P.: Inocencia Fiscal II, créditos en dólares, FGS para hipotecarios. ¿Ve ahí un intento del Gobierno por reactivar la economía?

M.B: El tema de prestar en dólares y pagar con ingresos en pesos es un problema si el volumen es inmenso y, sobre todo, si no hay una buena supervisión bancaria. En ese sentido, podría decirse que es un problema entre privados. Cuando fue el problema de los depósitos, yo estaba en el Banco Central. Era también, en principio, un problema entre privados. Pero hay cosas que no se pueden dejar simplemente para que las arregle el mercado.

Sabemos que existe una externalidad: si a un banco le va mal, le puede ir mal al resto de los bancos. Entonces hay que tener mucho más cuidado y es importante que el Gobierno intervenga ahí. Es posible evitar que los descalces causen problemas de largo plazo. Pero no es la solución final. Hay que lograr que la codicia supere al pánico; es decir, que las ganancias en pesos sean mayores a lo que se puede esperar obtener de una devaluación.

P.: ¿Ve diferencias entre Caputo y Milei respecto de la mirada actual de la economía y del curso de acción?

M.B: No lo sé. Si el Presidente tiene unos números y el Ministro de Economía tiene otros, es más o menos aceptable que la oposición y el Gobierno tengan números distintos, pero no tiene mucho sentido que suceda dentro del mismo Gobierno.

De todas maneras, no creo que sea demasiado importante, porque las tendencias que muestran son las mismas.

"No creo que el Gobierno recurra a ningún recurso monetario para cambiar el programa"

P.: El Gobierno claramente apunta al superávit, pero también viene sosteniendo una política monetaria contractiva. De cara a las elecciones, ¿hay posibilidad de aflojar esa línea?

M.B: Si logran bajar la expectativa de inflación a 0,5 puntos por mes, podrían bajar la tasa de interés. No creo que el Gobierno recurra a ningún recurso monetario para cambiar el programa.

P.: El miércoles pasado la oposición discutió en Diputados la posibilidad de que el Banco Central utilice reservas como garantía para obtener financiamiento. ¿Le parece aceptable esta idea o presenta advertencias?

M.B: Yo creo que tomar deuda por parte del Banco Central no es aconsejable en este momento porque el proceso de ajuste fiscal no está completo.

Por otro lado, si el Gobierno quiere tomar deuda para cancelar deuda anterior utilizando algún tipo de caución o garantía, para los bancos de inversión que las reservas estén a nombre del Gobierno o del Banco Central es prácticamente lo mismo. Igualmente yo no lo haría, pero tampoco creo que necesariamente pueda tener un efecto tan nocivo. Si se exagera, como ocurre con todas las cosas, sí. Pero si se puede evitar, yo no lo haría.

P.: Estamos a cuatro meses de que comience otro año electoral. ¿El Gobierno tiene recursos para morigerar la volatilidad cambiaria?

M.B: Yo creo que sí. Parte de las condiciones, escritas o no, de la relación con el Fondo es que se cumpla con las reservas. Al Gobierno le conviene, para cumplir con el Fondo y para dejar cierta tranquilidad en el mercado. De todas maneras, el mercado no está hoy tan preocupado por el nivel de reservas como por la situación política.

"No esperaba que el riesgo país volviera a subir"

P.: ¿Por eso el riesgo país no logra bajar sostenidamente de los 500 puntos?

M.B: Yo creo que había bajado bien, pero volvió a rebotar. Una vez que retrocedió de los 500 puntos no esperaba que volviera a subir, y eso es por la inestabilidad política. Aunque también hay cierta histeria en los mercados globales: hay dos guerras, está la inflación en Estados Unidos…

Pero fundamentalmente el problema es político: quién va a gobernar acá y cómo. Y eso es muy difícil manejarlo simplemente con la tasa de cambio.

P.: ¿No ve que el peronismo esté ofreciendo un proyecto alternativo?

M.B: Hay que verlo. Hay un paper que yo escribí, que se titula “Comprendiendo la persistencia de la inflación en Argentina: de Perón a Milei”, que me publicaron en Europa.

Sostengo que todas las políticas peronistas a lo largo del tiempo fueron inflacionarias y anticompetitivas. Aunque no tengo nada en contra de la doctrina social de Perón. Hizo cosas que fueron muy importantes para darle un lugar digno a los trabajadores.

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