Que hace falta inversión privada en el país es cierto, y el equipo económico lo sabe. Lo que desconoce es la forma de encarar el problema. En lugar de dar señales de reglas de juego claras, de respetar contratos, de no embestir a empresas por aumentos de precios, la solución que encontró Roberto Lavagna fue la de crear la UFIDE (Unidad de Financiamiento del Desarrollo). Buscarán dar crédito «productivo» acorde con los niveles de costos internacionales. Algo bueno: en el anuncio se desestimó la creación de un Banco Nacional de Desarrollo.
Roberto Lavagna llamó ayer a conferencia de prensa, con los secretarios de finanzas, Guillermo Nielsen, y de Industria, Miguel Peirano, para presentar nuevos mecanismos de promoción de inversiones privadas, el punto débil del plan económico.
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Los temores respecto de un posible funcionamiento burocrático de este tipo de instrumento se confirmaron aún antes de publicarse el decreto. Lavagna anunció que « inmediatamente después» de la presentación tendría lugar la primera reunión para definir más detalles del funcionamiento de la UFIDE.
Sin embargo, cada uno fue para su lado y la reunión prevista no se realizó. «Hubo algunos problemas de agenda», se excusó un participante.
El ministro reconoció que otro de los objetivos es incrementar los plazos del crédito bancario, que hasta ahora se concentran en líneas de corto plazo.
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