Esta semana podríamos volver a ver a todos los grandes índices accionarios pasando del lado ganador. El Dow ya acumula una ganancia de 5,5%, en tanto el S&P 500, el NYSE y el Rusell 2000 muestran todos mejoras de entre 1,5% y 2,5%. El único sector que aún no se recupera es el de las acciones tecnológicas, que siguen 1% debajo del valor que marcaron en la última rueda de diciembre, y las acciones de Internet que están 4% abajo. De aquí en más, según los optimistas, sería todo cuesta arriba, en un mercado que está recién comenzando a recibir los tradicionales beneficios que genera la actividad presidencial cuando busca afanosamente la reelección o, al menos, el incremento del poder político. En el tradicional juego que libran el NASDAQ y el Dow, el primero de estos índices voló más de 7% en la última semana, mientras que el más tradicional de ellos mostró una mejora algo más acotada de 2%. Esta diferencia se repitió a lo largo de toda la semana, y el viernes, cuando el Promedio Industrial trepó 0,45% para finalizar en 10.572,49 puntos, mien-tras el NASDAQ subía 2,55%, no fue la excepción. A pesar del creciente optimismo que se notó en el ambiente bursátil, donde el viernes, a diferencia de las últimas ruedas, tanto las noticias de la macroeconomía como las empresariales resultaron positivas, en el sector de renta fija las cosas no fueron tan simples, ya que los bonos del Tesoro sufrieron una caída, elevándose la tasa de 10 años a 5,323%, en tanto que el dólar retrocedió frente a las principales monedas. La sorpresa, sin embargo, la dio el petróleo, ganando cerca de 7% para quedar en u$s 23,85 por barril. El escenario sigue siendo en general positivo, aunque la posibilidad de que las tasas se sigan empinando y la crisis política internacional deteriorándose, ponen un coto incluso para los que son más optimistas.
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