• Llegamos a facturar u$s 800 millones; este año proyectamos unos u$s 360 millones, contra u$s 320 millones de 2004. Crecemos en helados, pero caemos en leche.
• El gobierno tiene claro que el control de precios no resuelve la inflación; no creo que quieran imponerlo, pero sí frenar las expectativas inflacionarias, eso de «aumento por las dudas». De todos modos,va a haber inflación porquetodo país que salió de un proceso recesivo la tuvo; habrá que convivir con ella pero sin alentar expectativas.
• Si la cifra da 10 por cientoo 12 por ciento no cambia demasiado; el problema es cómo avanza la inversión, que va muy lenta (faltan tres o cuatro puntos más del PBI). Pero no es poniendo controles de precios o frenando exportaciones como se alienta la inversión.
• Lo mismo puede decirse si el mercado percibe que se postergan decisiones importantes por estar en un año electoral.
• Nuestras plantas, en algunas categorías, están trabajando ya a capacidad plena, pero en otras no sobra. Las inversiones que planificamos para ampliar capacidad por ahora son chicas. No hay grandes jugadas a largo plazo.
• De todos modos, estamos mucho mejor que en la crisis, aunque seguimos en una situación difícil, y hay buenas perspectivas. Dependerá de la evolución del gasto, las privatizadas, la inversión...
• La economía informal es una plaga. No sólo en evasión, sino en nuestro caso la violación de normas bromatológicas. En lechería hay cadenas completas de marginalidad. De hecho, 30% del mercado lácteo es informal; hay tambos-fábrica que elaboran quesos sin ningún control y con todo el personal en «negro».
• ¿Por qué sube la leche? Por un lado porque no se cumplió la previsión de mayor producción, y la leche argentina es de muy buena calidad y muy competitiva para exportarla. No creo, insisto, que el gobierno vaya a poner topes a la exportación.
• La persecución a la economía «negra» es tarea del gobierno, porque si se genera más formalidad se acaba el problema de la leche: no haría falta reducir las exportaciones si la leche que está en el circuito «negro» se vuelca a la economía formal.
• Estamos muy entusiasmados con nuestro negocio de helados. Tenemos 55 por ciento del mercado de quioscos y 40 por ciento en supermercados. Sabemos que Arcor entrará y Unilever acaba de irse, pero estamos seguros de que Arcor ayudará a «agrandar la torta». Y es mejor competir con ellos que con marginales.
• La cadena de heladerías-franquicias va bien: esperamos abrir 20 antes de fin de año. Obviamente vamos a estar en lugares diferentes a las grandes cadenas de helados «premium», pero con una calidad muy similar y a un precio inferior.
• ¿Por qué no diferenciamos la marca de ese producto del que vende en quioscos y súper? Porque estudiamos el tema y es la mejor que tenemos (son nuestras también Laponia, Noel, incluso Häagen-Dasz). La gente la identifica con innovación, y no sólo la gente: dos «inventos» nuestros, el «Sin Parar» y un alfajor helado se venden (con otros nombres) en Brasil, Estados Unidos y Australia, y en la región con la misma denominación.
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