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19 de noviembre 2007 - 00:00

"No habrá recesión mundial" (según ministros del G-20)

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Culminó ayer en Sudáfrica la reunión del G-20, de la que participaron el titular del Banco Central, Martín Redrado, y el secretario de Finanzas, Sergio Chodos, en representación de la Argentina.
Kleinmond, Sudáfrica (Reuters, DPA) - Los responsables financieros de las potencias económicas del grupo G-20 expresaron ayer su preocupación por la volatilidad monetaria y se concentraron en los riesgos del crecimiento económico y la inflación. Los ministros de Finanzas y representantes de bancos centrales del G-20 concluyeron una reunión de dos días en Sudáfrica y emitieron un comunicado con declaraciones ya escuchadas sobre los desequilibrios económicos y la flexibilidad cambiaria. Asimismo, evitaron calificar monedas o economías específicas como particularmente problemáticas.

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«Las autoridades monetarias en países del G-20 necesitarán evaluar cuidadosamente los pronósticos de inflación, a la luz tanto de las duras condiciones en los mercados de materias primas, como de los riesgos del crecimiento», dijo el comunicado. «También acordamos que una solución ordenada a los desequilibrios globales, mientras se mantiene el crecimiento global, es una responsabilidad compartida», agregó.

Las reuniones del G-20 se realizaron en medio de la debilidad del dólar estadounidense, una dolorosa crisis crediticia y el aumento del precio del petróleo. La caída del dólar a sus niveles más bajos frente a las divisas más importantes y las condiciones crediticias, que se han deteriorado en los mercados financieros globales desde agosto, son factores que empujan el precio de materias primas clave, particularmente el crudo, alimentando la inflación y poniendo en riesgo el crecimiento económico.

«Hay preocupaciones, y las preocupaciones que están en primer lugar son acerca de cambios muy significativos en energía y precios de los alimentos. Eso está teniendo un profundo impacto (en la inflación)», explicó en una conferencia de prensa el ministro de Finanzas sudafricano, Trevor Manuel. «Podemos salir de esta reunión habiendo discutido estas materias, y tenemos la total certeza de que la economía global continuará creciendo. Tuvimos una discusión muy profunda y desafiante sobrelos precios de las materias primas, pero lo que no hicimos es atacar a los productores de petróleo», añadió.

  • Enfoque conjunto

  • La ministra de Economía francesa, Christine Lagarde, dijo más temprano a periodistas que los países del G-20 no querían ver demasiada inestabilidad cambiaria y movimientos erráticos, pero no culparon a ninguna divisa en particular. «Todos estuvimos de acuerdo en que la situación cambiaria necesita un enfoque conjunto, concertado. Claramente, no queremos culpar a nadie y queremos operar por consenso», expuso a periodistas.

    Una de las principales preocupaciones manifestadas fue la rápida suba de los precios de los alimentos como consecuenciadel cambio climático y los biocombustibles a partir de los granos. En su comunicado final, el G-20 también pronosticó una ligera merma del crecimiento económico mundial y advirtió asimismo de los crecientes precios de alimentos y energía. Además, consideró que los países emergentes tendrán una importancia creciente en la senda del crecimiento de la economía mundial.

    Previamente, el presidente de Sudáfrica, Thabo Mbeki, llamó ayer a realizar una sustancial reforma del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial para transformarlos en instrumentos eficaces para luchar contra la pobreza en el mundo. El presidente criticó las promesas que hacen los países industrializados pero luego no se cumplen. «Eso se ve confirmado por el hecho de que el apoyo a iniciativas globales tiene un efecto muy modesto sobre el comportamiento de los miembros y aun menos de los no miembros», dijo.

    El G-20 incluye a las siete naciones más ricas del mundo (Gran Bretaña, Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón y Estados Unidos), la Unión Europea y otras 12 importantes economías emergentes: India, Brasil, China, Rusia, Sudáfrica, Arabia Saudita, Corea del Sur, Australia, la Argentina, Turquía, Indonesia y México. Fue creado en Alemania hace ocho años para promover el diálogo entre los ministros de Finanzas y directores de bancos centrales de las principales economías en un encuentro anual para debatir políticas que promuevan «el crecimiento alto y sostenible», así como la estabilidad del sistema financiero para hacerlo menos sensible a turbulencias. El grupo representa a 85% de la economía mundial y a dos tercios de la población del planeta.

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