Según trascendidos, las conversaciones con los legisladores se retomarían en las próximas horas, una vez que las petroleras se repongan de la sorpresa y el malestar del primer momento.
De todas formas, no queda claro si los legisladores que responden a Duhalde apoyarán a los de las provincias petroleras en un cambio de impuesto. Los diputados provinciales y los gobernadores de los territorios donde se extrae petróleo temen que las retenciones deriven en el cierre de yacimientos, lo que acentuaría la tensión social.
El proyecto conciliado entre las empresas, las provincias productoras y los sindicatos incluye un impuesto a todo el petróleo extraído, pero con una alícuota significativamente inferior a 20%. Sería de 4% a 7% cuando el precio internacional del crudo se mantenga entre 14 y 20 dólares, de 8% si supera los 20 dólares por barril y de 0 si cotiza por debajo de 14 dólares.
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