8 de marzo 2002 - 00:00

Nueva disputa entre las empresas aéreas

Aerolíneas Argentinas y las empresas locales de aviación comercial volvieron a renovar su enfrentamiento debido a la suba en el precio del combustible de aviación. Según Guillermo Francos, presidente de la Asociación de Líneas Aéreas Argentinas y de ARG, «si se calcula un incremento promedio de 30% en los combustibles durante este mes, el aumento de costos para las empresas después de la devaluación, asciende a 59% con relación al momento en que se fijaron las tarifas de referencia para el mercado de cabotaje, en diciembre pasado.»

«Por eso -agregó- hemos pe-dido al gobierno que fije en forma urgente un listado nuevo, porque el Estado tiene la obligación de vigilar que las tarifas aéreas sean retributivas».

En cambio, Antonio Mata, presidente de Aerolíneas Argentinas, dijo que «en un mercado de desarrollo capitalista no se pueden poner tarifas con techo». «El mercado-añadió- tendría que tener libertad total y debería permitirse que Aerolíneas trabaje con las tarifas que tenga que trabajar».

La controversia se origina porque según las empresas nucleadas en ALARA (ARG, Southern Winds, Dinar, Laer), Aerolíneas opera con tarifas «a pérdida» y ellas se ven obligadas a seguir el mismo criterio para no perder mercado. Como ahora los costos subieron, le pidieron ayer al secretario de Turismo, Daniel Scioli, que fije «en forma urgente nuevas tarifas de referencia y una banda por debajo o por encima de la cual no se pueden colocar los precios».

Mata, por su parte, afirmó que «no es cierto que Aerolíneas esté trabajando por abajo de la banda» (la actual).

Sin embargo, el directivo español reclamó en cierta forma la intervención del Estado en lo que se refiere a los precios de los combustibles. «Nosotros estamos analizando qué hacer con la suba del combustible, pero no nos queda otra opción que aceptar lo que imponen las petroleras porque si no, no nos ponen la manguera en el avión, pero es el gobierno el que tiene que considerar la situación».

Mata fue especialmente crítico con las petroleras argentinas. Dijo que «actúan como un cartel», y añadió: «nosotros hemos mantenido el criterio de que los precios no suban, que se cumpla el pedido del gobierno de no alterar la inflación, pero las petroleras aplican subas enormes». Llegó a afirmar incluso que en Madrid, Aerolíneas «no le compra a Repsol, y que en ese aeropuerto el combustible es 20% más barato que en la Argentina».

En rigor, la suba en el precio del JP1 afecta de distinta mane-ra a las empresas de cabotaje que a Aerolíneas. Hay que considerar:

El precio del JP1 se fija en dólares y se ajusta por contrato según el precio promedio en el Golfo de México del mes anterior.

Esto es así en todos los países y en España, también la referencia es el valor en el Golfo de México.

Para el mercado interno, Repsol-YPF aplicó desde el martes una suba de 7% y Shell y Esso negocian un aumento de 40%, sólo en concepto de traslado de la devaluación.

En el primer caso, significa un tipo de cambio de $ 1,07 y en el segundo de $ 1,40.

Las petroleras dijeron que la intención es trasladar todo el efecto de la devaluación de una manera gradual y a medida que las condiciones lo permitan.

La situación es distinta para los vuelos internacionales por eso Aerolíneas está más afectada.

Para las petroleras, el JP1 para volar al exterior es un producto de exportación y por eso lo vienen cobrando al tipo de cambio del día.

Este criterio se aplica en todo el mundo, y de hecho todas las compañías aéreas que hacen vuelos internacionales están pagando en Ezeiza el combustible en dólares o en pesos según el valor de la divisa.

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