La firma del pacto fiscal entre Nación y provincias continúa sumando tironeos entre Eduardo Duhalde y los gobernadores. Por estos días son varios los distritos que ven el acuerdo como un mal negocio o una trampa que les tiende el gobierno federal. Básicamente, lo que reclaman algunos mandatarios, como el salteño Juan Carlos Romero, es que Nación garantice la cobertura de los déficit provinciales, ya que no faltan ejemplos de distritos firmantes -caso Tucumán o Buenos Aires, por ejemplo-que ahora tienen que viajar constantemente a la Capital para reclamar los fondos. Puede citarse también el caso de Tierra del Fuego, que se disponía a firmar la semana pasada, pero postergó su compromiso temiendo que no sería beneficiada como esperaba.
En concreto, lo que pide Tierra del Fuego es lo siguiente:
• Que se le pague una deuda de $ 26 millones de coparticipación federal y otros ítem, de los cuales Nación sólo reconoció hasta el momento $ 14 millones.
• La implementación -vía decreto-de medidas para favorecer la industria local, es decir, que ésta pueda diversificarse y producir, aprovechando los medios que posee, productos de informática y comunicación que hoy se importan.
• La reducción de impuestos internos (de 17% a 7% para competir con la producción brasileña), para la cual Duhalde aún no firmó el decreto que extiende la baja, como sí venía sucediendo desde 1994.
Los puntos más importantes hoy en la provincia son los dos últimos. «No puede ser que importemos tres millones de celulares al año y que no podamos utilizar la estructura que ya tenemos montada en la isla», manifestó Gallo. Resulta que la industria fueguina está atravesando su peor momento desde la implementación de la Ley de Promoción Industrial. «Fíjense que los pedidos que llevamos son para el sector privado, porque en el tema fiscal podemos arreglarnos en la provincia», explicó el vicegobernador fueguino.
La caída de la actividad fabril en Tierra del Fuego fue tal que en el primer cuatrimestre de 2002, en relación con el último período trimensual del año anterior, se experimentó una disminución de 28,1%. La producción de televisores brinda un gráfico ejemplo: de un techo de 1 millón por año alcanzado, se calcula que en 2002 apenas se llegará a 100 mil.
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