Que Gregorio Pérez Companc es un fanático de los autos caros no es un secreto para nadie. Por eso, seguramente es verdad la versión recogida por la revista especializada «Sports Car Market», que afirma que el dueño de Molinos Río de la Plata gastó más de u$s 20 millones en la compra de tres Ferrari antiguas, en una subasta realizada en la italiana Maranello, donde la marca del «cavallino rampante» tiene sus cuarteles generales mundiales.
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El remate, que Ferrari decidió llamar Leggenda e Passione, habría tenido a «Goyo» como actor principal. Según relata la publicación especializada en el mercado de los autos de colección, el representante del comprador afirmó que las unidades así adquiridas «se destinarán a un museo en la Argentina». La deducción es obvia: el único que tiene un «museo» (al que obviamente sólo acceden él, sus familiares directos y algunos amigos privilegiados) es Gregorio Pérez Companc, que guarda su colección de joyas de la mecánica en su campo de Escobar.
¿Qué compró Pérez Companc? De acuerdo con lo que se sabe, una Ferrari 340/375 Berlinetta Competizione modelo 1953. El sitio de Internet «Argentina Auto Blog» confirma que fue comprada por el empresario a un precio de 4,2 millones de euros (casi seis millones de dólares). Por si habían dudas sobre la autoría de la adquisición, Luis Pérez Companc -uno de los hijos del matrimonio que conforman Gregorio y «Munchi» Sundblad de Pérez Companc- inscribió el bello ejemplar en el Concurso de Elegancia que se hizo para festejar los sesenta años de la fundación de la «scuderia» por Enzo Ferrari.
¿Qué más compró, al margen de esa joya? La publicación citada afirma que fueron la Ferrari 330 TRI/LM Testa Rossa que ganó las 24 Horas de Le Mans de 1962, por la que el apoderado de Pérez Companc pagó 7 millones de euros (unos diez millones de dólares) y una Ferrari 340 MM Spyder, que fue la «bicoca» de la subasta: salió a 2,35 millones de euros (cerca de cuatro millones de dólares).
Con estas adquisiciones, Pérez Companc se habría convertido en uno de los mayores coleccionistas del planeta de vehículos fabricados por la marca italiana (subsidiaria del grupo Fiat). Es de esperar que «Goyo» exhiba alguna vez una de estas piezas maravillosas; quizás lo haga en carreras de autos antiguos -de las que gusta participar el magnate- o se decida finalmente a mostrarlos públicamente. Conociendo la habitual, tradicional reserva de Pérez Companc, no parece que esto vaya a suceder.
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