Tuvo poco éxito el intento oficial de morigerar la suba de precios con acuerdos sectoriales. La clave pasaba por cerrar con supermercados, los que, tal como se preveía, rechazaron cualquier compromiso de mantener precios inalterados. A Roberto Lavagna sólo le quedó el recurso de pedirles «prudencia» a los empresarios de ese sector. La realidad es que aún el equipo económico no acierta con la solución al rebrote inflacionario iniciado en enero. Mantiene dólar alto para fomentar exportaciones, pero luego aumenta las retenciones. Premio y castigo al mismo tiempo. Se vienen semanas más complicadas en este sentido. Sólo por factores estacionales, la carne, un producto sensible al consumidor argentino, en setiembre sube de precio. Ya amenazan desde el gobierno también con aumentar retenciones. Y esto ocurre con tarifas de servicios públicos atrasadas que en algún momento -seguro tras las elecciones- se deberán sincerar.
El ministro Roberto Lavagna mantuvo ayer un encuentro
con representantes de supermercados. «No pondremos en
marcha ningún sistema de precios máximos», aseguró.
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Desde principios de semana, el gobierno había recalcado en numerosas oportunidades la importancia de obtener el apoyo de los comercializadores para que las negociaciones con productores no sean en vano. En este sentido, ayer se citó a los supermercadistas para apelar a su buena voluntad y solicitar
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