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En un encuentro con un pequeño grupo de periodistas en vísperas de la llegada del ministro de economía , Roberto Lavagna, a Washington, el jefe del Fondo afirmó que la política monetaria argentina "debe ser más clara, desde el punto de vista anti-inflacionista".
Lavagna llegará mañana viernes para participar en la Asamblea Anual conjunta del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI), que se celebrará durante el fin de semana.
La Argentina registrará la segunda mayor alza de precios en América Latina, por detrás de Venezuela, en los próximos dos años, según el Fondo, que la calcula en un 9,5 por ciento para este año y un 10,4 por ciento para el siguiente.
El repunte de la inflación se debe a los aumentos de salarios y a la expansión monetaria resultante de la compra de dólares por parte del banco central para frenar la subida del peso, según explicó el FMI en su informe "Perspectivas Económicas Mundiales", publicado el miércoles.
En el documento, el organismo instó a las autoridades a que aumenten las tasas de interés, especialmente en vista de que el presupuesto de este año prevé mayores gastos del Gobierno, lo que calentará aún más a la economía.
Aún así, la Argentina logrará uno de los mayores crecimientos del Producto Interno Bruto (PIB) en América Latina este año: un 7,5 por ciento, en términos reales (descontada la inflación), según el FMI.
Rato afirmó que Argentina "está en estos momentos recuperando su nivel del año 98" y reconoció que ha logrado tasas de crecimiento "muy importantes". Sin embargo, restó importancia a las cifras a corto plazo.
"Desde el punto de vista social, desde el punto de vista fiscal, desde el punto de vista de sostenibilidad de la deuda, Argentina necesita un modelo económico muy sostenido en el tiempo", dijo.
"Un modelo económico de 'stops and goes' no es lo que le puede ayudar a resolver sus problemas, que son muy profundos", señaló Rato, en referencia a una trayectoria de altibajos en el crecimiento.
Para lograr un modelo mejor, el director gerente recomendó promover "un entorno de claridad, desde el punto de vista de la inversión", y además señaló que el sistema financiero "necesita avanzar en su consolidación después de la crisis" de 2001 y 2002.
El gobierno pidió oficialmente la apertura de las negociaciones de un nuevo acuerdo crediticio a finales de junio para hacer frente a su deuda con el propio organismo y en el que previsiblemente se contemplarían las medidas mencionadas por Rato. No obstante, el Gobierno cambió de opinión y nunca abrió las negociaciones.
"No tenemos ninguna negociación con Argentina", dijo Rato. "Nosotros negociamos con los gobiernos cuando los gobiernos quieren negociar con nosotros", explicó.
El director gerente reiteró hoy esta explicación en su rueda de prensa previa a la Asamblea. Rato recalcó que el FMI está abierto a negociar acuerdos crediticios con los países miembros del organismo, pero la decisión de negociar debe ser tomada por los gobiernos, "si creen que en sus condiciones financieras (un pacto) es útil para su país". "Se necesitan dos para bailar el tango", resumió Rato.
El clima entre el Fondo y Argentina se ha enrarecido, especialmente tras un breve encuentro entre el presidente, Néstor Kirchner, y Rato en paralelo a la Asamblea General de la ONU la semana pasada en Nueva York.
Kirchner reclamó en privado a Rato más flexibilidad al organismo que dirige para lograr un acuerdo, mientras que en su discurso público en la ONU se quejó de que su país no contó con la ayuda del Fondo durante la crisis de 2001-2002.
El canciller, Rafael Bielsa, admitió posteriormente que la "fría" relación entre el Gobierno y el FMI "bajó unos grados" después de eso.
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