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La entidad previno que, «en un escenario desprovisto por completo de confianza, donde todos quieren sacar dinero y nadie poner, la apertura del 'corral' implicaría la quiebra automática del sistema financiero y productivo».
Además, aseguró que «se evaporaría el ahorro de todas las familias, el crédito, el capital de los bancos y la posibilidad de recrear en algún momento una salida hacia el crecimiento económico».
En tal sentido, sostuvo que «las soluciones genuinas para liberalizar nuevamente el sistema bancario deben venir principalmente desde afuera del sector financiero».
El gobierno «tiene que regenerar la confianza a través de un horizonte de consistencia macroeconómica», señala el informe que explica que «el origen del problema del 'corralito' fue el descalabro fiscal».
La entidad señaló que «en los últimos años el frente financiero gozó de muy buena salud y resistió, con una estructura de capital y liquidez muy robusta, muchos stocks tantos externos como internos».
«Pasó la crisis del sudeste asiático, el default de Rusia y Ecuador y la devaluación en Brasil. En el orden interno, un frente financiero sano convivió con el desquicio permanente en el plano fiscal, un sector externo crecientemente debilitado y el deterioro del nivel de actividad desde 1998», precisó la Fundación Capital.
En tal sentido, sostuvo que «el arrastre de estos problemas, junto a la bancarrota generalizada del sector público contagiaron gravemente al sector financiero hacia fines de 2001, ya que erosionaron más allá del límite la confianza de los ahorristas».
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