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9 de octubre 2006 - 00:00

"Se deberían aplicar minidevaluaciones"

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Eduardo Curia. No es economista, pero su pensamiento influye en funcionarios del actual gobierno. Dice que es época de «sintonía fina».
Salta (enviada especial) - Lejos está de ser un académico en lo económico. De hecho, es abogado. Pero como su pensamiento influye en varios funcionarios, como Julio De Vido y Guillermo Moreno (ministro de Planificación y secretario de Comercio Interior, respectivamente), cobra interés saber cuál es su visión sobre la situación de la economía actual. Así es como propone un esquema de «minidevaluaciones prenunciadas virtual», algo sobre lo que abundan ejemplos en la historia argentina de su finalización siempre en alta inflación. Señala que es tiempo de «sintonía fina y hay que remar doblemente». Por último, reconoce una situación «apretada» en lo energético pero no desesperante. Este fue el diálogo que mantuvo Eduardo Curia con este diario tras participarde la 27ª Convención del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas.

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Periodista: ¿Cómo ve el crecimiento económico actual?

Eduardo Curia: Por un lado tenemos una dinámica de éxito rotundo, que no tiene que ver sólo con la expansión sino también con los indicadores sociales, más allá de que algunos estén en los niveles de los 90. Creo que con este modelo y con este crecimiento vamos a seguir reduciendo los niveles de pobreza y el empleo en negro, de a poco pero se va a lograr. Ahora,uno tiene que mezclar esta realidad con el tema de la búsqueda de horizontes. Si uno apuesta al desarrollo, ya llegó la hora de hacer sintonía fina. La etapa en que todo era conciliable, la de la sintonía gruesa, ya pasó y ahora hay que remar doblemente.

P.: ¿En qué consistiría esa sintonía fina?

E.C.: Todo tiene que ver con la inversión, tanto en cantidad como en calidad. Sin embargo, éste es un modelo que apuesta a las exportaciones y ha hecho cortocircuito con el tema de prohibir las ventas externas de carne. Puede justificarse la medida porque en ese momento el gobierno estaba afrontando la cuestión inflacionaria y no tenía otra opción. Es un esquema en el que los órdenes de crecimiento deberían ser: inversión-exportación-consumo. El tema es que ahora es el consumo el que está creciendo más y el que explica el crecimiento, lo cual es fabuloso en lo inmediato, pero para lograr sustentabilidad se requiere de inversión, especialmente vinculada a exportaciones. Por eso, mantener un tipo de cambio alto es una política importante.

P.: ¿Cuál sería el mejor nivel?

E.C.: En cuestión cambiaria, creo que dada la estructura social, sindical y empresarial, se debería aplicar un esquema de minidevaluaciones prenunciadas virtual. Digo virtual porque no se anuncia que en tal día se va a deslizar, hay que marcar una tendencia, pero tiene que estar dicha y efectivizada. El problema es que hoy la inflación es picante y aplicar un «crawling-peg» se hace cuesta arriba. Por eso hay que controlar el tema de los precios.

P.: ¿Cómo se concilian la inversión y el control de precios?

E.C.: No se concilian. Nadie es Dios y el tema son las alternativas y cuál es la mejor. En un modelo que crece a 9%, con una demanda en plenitud y tipo de cambio competitivo es normal que haya inflación y entonces es necesario hacer política de ingresos. Aquí surge la hipótesis de conversación de precios. La otra opción es aumentar la tasa de interés y la recesión violenta se va a encargar por sí sola de disciplinar a los empresarios y dirigentes sindicales.

P.: ¿Le preocupa la situación energética?

E.C.: Diría que es una situación apretada, aunque no desesperante. Pero hay que tomarla con seriedad porque el esquema actual de supercrecimiento y de desarrollo industrial es energético intensivo.

Entrevista de Laura Costa

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