El nuevo programa monetario que elaboró el Banco Central incluye una emisión adicional de $ 7.000 millones. Es para cubrir a los bancos por la salida de depósitos en el segundo semestre del año. Si se aprueba, la emisión total para 2002 llegará a los $ 14.000 millones, cuatro veces más que los $ 3.500 millones previstos inicialmente. El directorio de la entidad les está dando el visto bueno a los números finales, algo que también está en manos del ministro de Economía. El tema fue discutido preliminarmente ayer por el titular del BCRA, Mario Blejer, y por el ministro Roberto Lavagna. Desde el Palacio de Hacienda deben completar el cronograma, indicando si será necesaria una emisión adicional para financiar al Tesoro y lo que se destinará a rescatar bonos para la compra de autos y viviendas. Es un tema clave para cerrar las negociaciones con la misión del FMI que llega hoy y del cual pueden surgir las principales diferencias entre las partes. La razón: el FMI no aprobaría un programa que contemple una fuerte suba de precios, también del dólar como se originaría con la emisión de $ 7.000 millones adicionales. La solución oficial con el plan para el "corralito" de poco sirve para salir de esta encrucijada en la que se encuentra Lavagna.
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El programa monetario es considerado clave para cerrar el acuerdo con el Fondo, que reclama un «ancla monetaria» para evitar que se disparen el tipo de cambio y la inflación. Según los técnicos del Central, esta emisión adicional puede ser «sostenible», ya sería absorbida a través de diversos instrumentos que incluyen una venta limitada de reservas por otros u$s 1.500 millones.
Esta suma se agregaría a los $ 6.700 millones que se emitieron desde principios de febrero para darles redescuentos a los bancos y también para cubrir -en mucha menor medida-la necesidad del Tesoro nacional.
De esta forma, la emisión de pesos durante todo 2002 no bajaría de los $ 14.000 millones, cuando el programa original que se había armado incluía una cifra de apenas $ 3.500 millones.
La incógnita es qué actitud tomará ahora el titular de la cartera económica, Roberto Lavagna. En principio, en el Palacio de Hacienda prefieren que los bancos tomen una participación más activa en la devolución de los depósitos de los ahorristas y no depender tanto de los redescuentos por parte del Banco Central.
Además, Lavagna y el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, tendrán la responsabilidad de completar los otros dos casilleros vinculados con el programa monetario:
1) El monto que requerirá adicionalmente el Tesoro nacional para financiar el déficit: no habría demasiados problemas, porque el Central dio adelantos por $ 700 millones y aún no se completó el cupo de $ 1.000 millones previsto para todo el año. La inflación y nuevos impuestos (como las retenciones a las exportaciones) darían cierta tranquilidad para que no haya emisión adicional.
2) Cuánto se destinará para que los ahorristas compren autos y casas a través de los nuevos bonos que se ofrecen para salir del «corralito»: el Decreto 905/02 que flexibiliza la salida del «corralito» establece que es el Ministerio de Economía el que debe definir cuánto rescata de los bonos. Nielsen aseguró que el monto se determinará en forma mensual y con cupos muy estrictos. «Todo estará en consonancia con la forma en que se vaya cumpliendo el programa monetario. Hoy es muy difícil jugarse con una cifra para todo el año, pero lo seguro es que no habrá desbordes», señaló el secretario de Finanzas.
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